Asociación Cultural Fuco Buxán

Ano Quessada



Finalmente, tras varios anos de traballo, dende Fuco Buxán fomos quen de promover, en colaboración coa Fundación Xaime Quesada e o Concello de Ferrol, a declaración deste ano 2016 en Ferrol como "Ano Quessada", podendo desenvolver diversos actos para poñer en valor a figura de Xaime Quesada Porto.





Eventos

  • Exposición "Quessada e o seu tempo"


    18 de novembro de 2016
    13 de xaneiro de 2017
    Centro Torrente Ballester, Ferrol


    LA PINTURA DE XAIME QUESSADA EN FERROL

    La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Ferrol, con la colaboración de la Fundación Xaime Quesada y la Asociación Cultural Fuco Buxán presentan una gran exposición de la obra pictórica de Xaime Quessada que se enmarca dentro de las actividades que se vienen desarrollando en la ciudad departamental en torno a la figura artística del pintor orensano.

    "Foi entón cando se alzou sobre as puntas dos pés. Puxo a súa paleta e o seu lapis ao servizo da política que el consideraba necesaria. Neste sentido, Xaime Quesada Porto, personándose na vangarda da Historia, deulle á función artísitica e intelectual unha lección que nunca se poderá esquecer. [...] xa non é dabondo con interpretar o mundo, agora é preciso transformalo."

    X.L. Méndez Ferrín
    Ferrol era la única de las grandes ciudades gallegas en la que nunca se había presentado una exposición de su obra y eso a pesar de la especial relación que el pintor mantuvo con la ciudad, tal como muestran algunas obras que testimonian los dramáticos acontecimientos sucedidos en torno al 10 de marzo de 1972 o los dos impresionantes murales que actualmente se pueden ver en el Auditorio de la ciudad. Es ahora cuando la iniciativa de la Concejalía de Cultura permite acoger en las salas del Centro Cultural Torrente Ballester una muestra “antológica” como un homenaje a la memoria artística del histórico pintor, que viene a subsanar una deuda social con un artista que, en momentos importantes de la historia de la ciudad, estuvo solidariamente al lado de los trabajadores que luchaban por sus derechos durante la dictadura franquista.

    Fue Quessada un pintor premiado por la crítica en España que agitó con su obra y sus iniciativas el escenario artístico de Galicia impulsando grupos como El Volter y Sete Artistas Galegos para contribuir a la renovación del arte gallego e incorporarlo a las corrientes estéticas que predominaban en Europa. Su obra mereció la atención y el reconocimiento de historiadores, críticos de arte e intelectuales que se acercaron a analizarla y durante cinco décadas protagonizaría numerosas exposiciones en España y en los principales países europeos y americanos. Hoy su obra forma parte de las colecciones de importantes museos e instituciones privadas y públicas. Durante cincuenta años transitó por todos los caminos del mundo de la pintura y en ese tiempo dejó suficientes muestras de la diversidad estética de una obra que abarca desde la abstracción y el informalismo a todos los territorios del universo figurativo, el postcubismo, la nueva figuración o neoexpresionismo, el surrealismo, el pop art y el realismo mágico. Es reconocida su capacidad técnica y su forma de trabajar la materia sobre el lienzo; la complejidad compositiva de sus cuadros; su sentido cromático y la utilización de un universo iconográfico propio que nos permiten identificar siempre una obra como suya por lo que podemos hablar de un estilo propiamente quessadiano.

    Ahora, cuando se va a cumplir casi una década de su desaparición, es un buen momento para acercarse de nuevo a la pintura de Quessada y recordar su diversa y compleja personalidad artística. Los diferentes espacios del Centro Cultural Torrente Ballester nos ofrecen una selección significativa de una parte de su trabajo pictórico y recuperar la memoria de su compromiso social con los derechos humanos y su constante preocupación por testimoniar su tiempo histórico. Óleos, técnicas mixtas, dibujos, grabados o carteles que podremos contemplar gracias a la desinteresada colaboración de algunas instituciones que han cedido para esta muestra como la Colección de Arte de Afundación; el Parlamento de Galicia, el Museo de Ourense o la Universidad de Santiago.

    Una parte de la exposición recoge la obra realizada en sus primeras décadas de actividad pictórica. Óleos de gran formato como El dictador (1962), de gran complejidad compositiva y tendencia expresionista, en el que el predominio de los tonos grises, blancos y negros contribuyen a mostrar la dominación que sufren los seres humanos bajo la mirada del Dictador. También podemos ver obras de los primeros setenta identificadas con la corriente neoexpresionista que nos sitúan en un tiempo histórico de gran compromiso político del pintor como Chile, Chile (1974), memoria del golpe de estado de Pinochet o la histórica Morte nas Pias (1973) que nos recuerda los acontecimientos que convulsionaron la vida de Ferrol y Galicia en marzo de 1972 y la violencia represiva sufrida por los trabajadores ferrolanos

    En un segundo bloque de pinturas aparecen algunos de los títulos de la Serie Negra, que como Auschwitz o Treblinka dan testimonio de los campos de concentración nazis; el horror de la guerra en la La madre o de sus alegatos contra la pena de muerte como Al alba; El garrote; sin olvidar la referencia a la represión franquista en títulos como A Julián Grimau; Réquiem en el penal de Burgos; Carabanchel o El TOP (Tribunal de Orden Público). De esta etapa son los posters clandestinos para CCOO y el PCG; en recuerdo de Amador y Daniel; la reivindicación de la autonomía para Galicia o la amnistía y los grabados realizados al aguafuerte o punta seca de la serie Imaxe surreal de Galicia presentes también en la muestra. De nuevo en esta obra gráfica aflora Morte nas Pías o la memoria de Amador y Daniel.

    La última parte de la exposición recoge algunas de sus últimas pinturas en las que Quessada volvió a sentir la necesidad de plasmar el horror de la guerra y sus secuelas de destrucción, miseria y desolación. El perro azul (1994-1997), síntesis plástica de su pensamiento o las que conforman la Serie Amarilla que suscitan una sensación contradictoria, en las que el predominio de los tonos pastel no termina de ocultar la cruel realidad que sufre el tercer mundo. Títulos como Los niños de Brasil; Etiopía; Limpieza étnica; Maldito Videla; Un mundo feliz; De Ruanda a Timor o Réquiem por Irak ilustran la intencionalidad última del pintor. Finalmente la serie Daños colaterales, en los que predomina la violencia cromática para convulsionar nuestra mente con el recuerdo de Guantánamo, el fundamentalismo islámico o los bombardeos indiscriminados en Irak.

    En definitiva estamos ante una exposición necesaria y adecuada a los tiempos de zozobra social y política en que nos encontramos, cuando todas las obsesiones éticas y políticas de Quessada parecen resurgir con fuerza y que actualizan las palabras de Manuel Vázquez Montalbán “Recuperar al Quessada que ha dedicado parte de su pintura a la transmisión de inquietudes sociales, pulsiones democráticas y conciencia crítica de la realidad, me parece oportunísimo porque vivimos malos tiempos para la lírica, para la épica y también para el pobre Prometeo, aquel dios menor que consiguió quitarle a los dioses el lenguaje para dárselo a los hombres”.

    José Gómez Alén.
    Comisario de la exposición



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