
Por Pablo Jofré Leal, hispantv.com, Resumen Latinoamericano, 19 de octubre de 2026
En el escenario geopolítico contemporáneo, comprender las transformaciones de la extrema derecha global exige examinar cómo convergen de manera orgánica el fundamentalismo religioso y los intereses imperiales.
En este engranaje, el cristianismo evangélico neopentecostal y su vinculación simbiótica con el sionismo político ocupan un papel central en el impulso de agendas ultraderechistas.
Este fenómeno no es casual ni espontáneo; responde a un cuidadoso trabajo de ingeniería ideológica, en el que operan activamente centros de influencia y diplomacias paralelas de la llamada «hasbará» sionista, diseñado para naturalizar el apoyo incondicional al régimen de ocupación israelí a partir de mitos bíblicos descontextualizados. La instrumentalización de la fe se ha convertido así en un arma geopolítica de primera magnitud, capaz de movilizar millones de votos y legitimar regímenes autoritarios bajo una supuesta pátina de mandato divino.
Las consecuencias de esta hegemonía ideológica se manifiestan con crudeza, por ejemplo, en América Latina, operando como un motor clave para el ascenso de liderazgos de ultraderecha. El caso paradigmático es el de Brasil, donde la alianza, absolutamente surrealista, entre sectores del neopentecostalismo y el sionismo político allanó el camino para la elección de Jair Bolsonaro y se proyecta hoy con fuerza en la disputa electoral de su hijo Flavio Bolsonaro frente al proyecto progresista de Luiz Inácio Lula da Silva que se enfrentarán el próximo 25 de octubre en la segunda vuelta presidencial.
A esto se suma otra de las aristas más oscuras y documentadas del proceso: la convergencia entre el antisemitismo europeo y el diseño colonial. Las potencias occidentales, que veían con recelo a sus propias poblaciones judías o buscaban canalizar las olas migratorias procedentes de los pogromos en el Imperio ruso, encontraron en el sionismo una vía de escape funcional. Se trataba de deshacerse de minorías consideradas «incómodas» en casa mientras se establecía una avanzada de poder estratégico.
El catedrático Rashid Khalidi detalla cómo este proyecto se consolidó posteriormente bajo el Mandato Británico y la Declaración de Balfour. El Estado resultante no nació como un refugio humanitario autónomo, sino como una «cabeza de playa» (bridgehead) permanente del poder hegemónico occidental en el corazón del mundo árabe, diseñada para contener cualquier atisbo de nacionalismo emancipador y controlar los recursos energéticos de la región (5)
La tragedia histórica del pueblo palestino no es solo la pérdida sistemática de su territorio, sino haber sido el peón sacrificado bajo una coartada mítica e ideológica que mercantilizó la fe, manipuló el sufrimiento judío en Europa y redujo a los habitantes originarios a la categoría de estorbos geopolíticos de un imperio extranjero.
La resistencia del judaísmo tradicional.
En sus orígenes, la gran mayoría de las comunidades de europeos de creencia judía de las zonas de Europa occidental y oriental rechazaron categóricamente el sionismo. Para el judaísmo rabínico tradicional, el exilio (diáspora) era un decreto divino derivado de los mandatos del Talmud (específicamente el pacto de los Tres Juramentos), que prohibía a los judíos retornar en masa a Palestina mediante la fuerza política o alterar el orden geopolítico antes de la llegada del Mesías.
Las principales asociaciones judías, tanto en el Berlín de finales del siglo XIX como en el seno del judaísmo reformista y ortodoxo, consideraban al sionismo como una peligrosa distorsión secular que alimentaba el antisemitismo al cuestionar la lealtad nacional de los judíos a sus respectivos países de adopción. El rabinato de Alemania llegó a impedir que el Primer Congreso Sionista (1897) se celebrara en Múnich por considerarlo una amenaza existencial para las comunidades judías integradas en Europa.
Fueron sectores minoritarios y secularizados, encabezados posteriormente por Theodor Herzl, quienes capitalizaron el creciente antisemitismo europeo (culminado más tarde en la catástrofe del Tercer Reich) para alinearse con los intereses de las potencias coloniales. El sionismo no surgió como una emanación natural de la identidad judía, sino como una herramienta ideológica que se benefició de la convergencia entre el antisemitismo europeo, que deseaba expulsar a los judíos de Europa y el mesianismo cristiano occidental, que exigía su concentración en Palestina.
El precio de la coartada colonial: El calvario palestino
La implantación de esta ideología de matriz eurocéntrica en el Levante mediterráneo requirió la destrucción sistemática de la sociedad palestina. Como se documenta en las investigaciones sobre la impunidad de la barbarie colonial, el mito del «retorno» funcionó como la coartada perfecta para legitimar la limpieza étnica de 1948, Al Nakba y el posterior régimen de apartheid y ocupación.
El pueblo palestino, una sociedad plural, agraria, arraigada a su tierra durante milenios y completamente ajena a las contradicciones religiosas y raciales de la Europa moderna, ha tenido que pagar con sangre, desposesión y el desconocimiento absoluto de sus derechos inalienables el cumplimiento de una profecía teológica gestada en los salones del imperio británico y sostenida hoy por el fundamentalismo evangélico estadounidense y con apoyo de grupos cristianos sionistas de países como Brasil.
Desmitificar el origen del sionismo no es un mero ejercicio historiográfico; es una necesidad analítica insoslayable para comprender que la opresión en Palestina no es el resultado de aquella narrativa falsaria de un conflicto milenario entre religiones, sino la consecuencia directa de un proyecto colonial de ingeniería geopolítica occidental, de raíz cristiana y de ejecución despiadada.
Esa relación entre cristianos del evangelismo neopentecostal, el sionismo y el imperialismo genera enormes repercusiones en ámbitos muy alejados de la espiritualidad. Tal como lo he señalado y acontece en países como Brasil, donde un porcentaje importante de la población brasileña de creencia evangélica neopentecostal, asume el apoyo al régimen sionista como un dogma de fe. Dura tarea para un Lula que nunca ha ocultado su apoyo a palestina y su critica al genocidio sionista.
Tomo como ejemplo de lo señalado a Brasil por la evidente confirmación que la alianza entre cristianismo evangélico y sionismo lleva consigo la impronta de hegemonía, de secuestro de la creencia religiosa. En los laboratorios de la ingeniería imperial, donde se diseñan las rutas de dominación mental y territorial para Nuestra América, se comprendió hace tiempo que los fusiles ya no bastan para doblegar a los pueblos. Se requería un mecanismo más sutil y penetrante: secuestrar el alma, colonizar la esperanza y transformar la fe en un rebaño de electores dóciles.
Como regla general, no suele referirse ni cuestionar las creencias religiosas de las personas, un ámbito que pertenece a la esfera más íntima y respetable de la conciencia humana. Sin embargo, el foco actual es radicalmente distinto: lo esencial aquí no es la devoción o la fe en una divinidad, sino el hecho inocultable de que dicha creencia está siendo instrumentalizada por una ideología genocida, supremacista, racista, delictiva como es el sionismo, destinada a allegar agua a su molino. Me refiero a la confluencia del sionismo y los intereses geoestratégicos de Estados Unidos, operados a través de políticos oportunistas que manipulan a millones de cristianos evangélicos para asegurar su hegemonía.
Pablo Jofré Leal
Periodista. Analista Internacional.
Artículo para HispanTV
1. Finch Henry “The World’s Great Restauration” cuyo título completo original es The Worlds Great Restauration, or, the Calling of the Jewes Una obra que corresponde al influyente tratado teológico-escatológico publicado en 1621 por el mencionado jurista y teólogo inglés Impreso en Londres por Edward Griffin (1621).
2. La obra original se basó en el texto de la Versión King James (KJV) en inglés. Su gran innovación fue integrar notas explicativas al pie de página y esquemas proféticos que popularizaron la teología dispensacional, es decir, la división de la historia bíblica en diferentes «dispensaciones» o eras. Tuvo múltiples reimpresiones y adaptaciones posteriores, como la Old Scofield o revisiones al español
3. Lewis M. Donald “The Origins of Christian Zionism: Lord Shaftesbury and Evangelical Support for a Jewish Homeland (Cambridge University Press, 2009, Reino Unido/EE. UU.),
4. Esta afirmación y la cita de Chaim Weizmann sobre el concepto inicial del movimiento sionista («a country without a people, and, on the other hand, there exists the Jewish people, and it has no country») se encuentran en Masahla Nur, Expulsion of the Palestinians: The Concept of «Transfer» in Zionist Political Thought, 1882–1948 (Washington, D.C.: Institute for Palestine Studies, 1992. Pág. 6
5. Khalidi Rashid. “The Hundred Years’ War on Palestine: A History of Settler Colonialism and Resistance, 1917–2017 Metropolitan Books, 2020, EE. UU. Paráfrasis que sintetiza el argumento central del libro en torno a la alianza entre el movimiento colonial-de-asentamiento y las potencias hegemónicas occidentales.