Saltar ao contido principal

Pensamiento crítico. ¿Reunión de la ONU o indignante cita entre colonizadores y vasallos?


Por Lilliam Oviedo (desde República Dominicana), 25 de septiembre de 2026.

El pasado 22 de septiembre, cuando habló ante la Asamblea General, Donald Trump no solo
volvió a mostrar al mundo que es letra muerta el contenido de los dos primeros artículos de la
Carta de las Naciones Unidas, también convirtió el encuentro realizado en Nueva York en un
foro de reconocimiento al sometimiento colonial, al saqueo, a la brutalidad y hasta al
genocidio.
En la sede de un organismo que define como su principal propósito el mantenimiento de la paz
y la seguridad, el presidente de Estados Unidos amenazó con llevar a Irán al infierno sin
oportunidad de sobrevivir y anunció la apertura de plantas para la producción masiva de
municiones disponibles para repartir a sus aliados (como siempre, disfrazando de colaboración
el rentable negocio de la guerra).


En su referencia a Venezuela exalta la recolonización y el saqueo. ¿Qué decir del compromiso
de la ONU de garantizar el respeto a la soberanía? No sorprende la actitud indigna de Delcy
Rodríguez, la mandataria títere cuya firma aparece en el mal llamado acuerdo petrolero,
porque ha cedido ante la amenaza que le hizo Trump el 3 de enero (le advirtió que podía irle
peor que a Nicolás Maduro, el gobernante secuestrado, si no colabora con USA) y decidió
hacer cierta la proclama del propio Trump de que “en lo adelante, nadie cuestionará la
dominación de Estados Unidos sobre América Latina”. En varias reuniones con Marco Rubio le
han sido formuladas las normas… ¡Qué vergüenza!


No podía faltar la amenaza y la calificación a Cuba como Estado fallido y patrocinador del
terrorismo, porque Cuba es objeto del abuso imperialista en su más grosera manifestación.
La frase que Trump pronunció con sorna, “el botín pertenece al vencedor”, hay que
responderla con la sentencia cierta de que el abuso es cometido por el criminal de guerra, por
el genocida impenitente, por el terrorista cuyas acciones el orden mundial es incapaz de
sancionar y el castigo a los pueblos (el pueblo palestino y el pueblo cubano, para solo citar dos
casos) es cometido por el delincuente que tiene poder de veto y lo mantiene a pesar de sus
crímenes.


La aspiración de aniquilar a China y Rusia se manifiesta no solo en la mención a Venezuela sino
también en las referencias al tema de seguridad en México y en el anuncio de los acuerdos con
Dinamarca para controlar la seguridad y los recursos de Groenlandia e impedir que cualquier
potencia económica realice inversiones sin permiso de Estados Unidos.


La Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, figuró en el discurso de Trump como
colaboradora por la paz. “La OTAN ahora es más fuerte que nunca, han aumentado en 5% su
gasto militar, eso da más protección, queremos acabar con la guerra desastrosa de Rusia y
Ucrania”, dijo. ¿Acaso lo hará vendiendo municiones a Ucrania? No respondió, y tampoco
habló del sacrificio de la población europea con el aumento forzoso en el gasto militar
impuesto a un liderazgo que no merece ese nombre.


El discurso de Donald Trump fue narcisista, centrado en los intereses de Estados Unidos y en
los negocios de las grandes corporaciones tecnológicas y no en los grandes retos de la
humanidad.

Son los elementos característicos de Donald Trump y del proyecto político que lo utiliza como
figura de primer orden. Incluyó la mención a ciertos grupos migrantes como “las peores
personas provenientes de los peores lugares” y el elogio a la siniestra agencia conocida por las
siglas ICE (Immigration and Customs Enforcement o Servicio de Inmigración y Control de
Aduanas de Estados Unidos), de la cual dice que contribuye a resguardar la soberanía y a
preservar la seguridad en Estados Unidos.


Las delegaciones de Irán y Cuba abandonaron la sala de sesiones en protesta por los
pronunciamientos del prepotente presidente de Estados Unidos. ¿Acaso no debieron hacerlo
todos o casi todos los presentes? ¿No hiere a la humanidad entera la discriminación contra
grupos humanos y no ofende la fanfarronería de quien celebra el secuestro, la intervención, la
condena a las carencias a un pueblo entero y el asesinato de cientos de miles de civiles en
escenarios de guerra creados con la intención de saquear y someter?
La impunidad protege a los criminales, aunque confiesen sus culpas. ¿Cómo definir el sistema
político internacional?

DELCY RODRÍGUEZ Y SIMILARES


Delcy Rodríguez, la presidenta encargada de Venezuela, expresa agradecimiento al presidente
que insultó a Nicolás Maduro, pisoteó Venezuela e impuso un contrato leonino. En nivel de
repugnancia, el espectáculo es solo comparable al de Abelardo de la Espriella, el impresentable
presidente de Colombia, quien a finales de agosto posó caminando entre cadáveres y
pronunciando frases grotescas. ¡Es la cosecha de la ultraderecha!


El trumpismo tiene varias caras, todas igualmente feas.
El discurso de Nasry Asfura, el discurso de Javier Milei y los pronunciamientos del resto de los
integrantes del mal llamado Escudo de las Américas, tienen un lugar seguro en la biblioteca
que guarda los elogios a la ultraderecha, las confesiones de odio a los pobres y la disposición
de servir al propósito imperialista.


El presidente dominicano, Luis Abinader, reiteró sus pronunciamientos sobre Haití con las
consignas que utiliza la ultraderecha a nivel nacional y a nivel internacional. ¡Como si las
políticas antiinmigrantes fueran indicadores de que se defiende la soberanía nacional!
Es el mismo presidente bajo cuya orientación, al inicio del mes de septiembre, se hizo oficial
un documento que, desde las oficinas de prensa del Palacio Nacional y de la embajada de
Estados Unidos se define como “marco de cooperación para fortalecer la seguridad y
resiliencia de las cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras, así como
promover nuevas oportunidades de inversión y desarrollo vinculadas a la extracción y
procesamiento de estos recursos estratégicos”.


¿Qué es eso si no la entrega a Estados Unidos de recursos minerales que pudieran ser usados
para el desarrollo nacional y regional y no para las empresas yanquis que Donald Trump
defiende y representa?
La palabrería del canciller Víctor (Ito) Bisonó, ultraderechista de trayectoria y servil por
compromiso, y de la embajadora de Estados Unidos en República Dominicana (Leah Campos,
agente de la CIA que se presenta como exagente) no alcanza para ocultar la naturaleza del
acuerdo. ¿Y para qué mencionar a Joel Santos Echavarría, ministro de Energía y Minas, un funcionario de la misma tendencia y que busca afianza su inserción en los grupos que
coordinan la subordinación y el entreguismo?


En una mirada desde América latina, hay que decir que la siembra de gobiernos de
ultraderecha busca destruir la herencia de Hugo Chávez y Fidel Castro al aniquilar las gestiones
de integración regional y sacar de las instancias de poder a los grupos comprometidos con el
avance político. Hoy, esto sirve para debilitar la solidaridad con Cuba. ¡De canallas hablamos!
El Escudo de las Américas se presenta como una coalición de cooperación militar contra el
crimen organizado, pero en términos reales es una asociación de gobiernos serviles dispuestos
a obedecer los dictados de Washington y a asumir compromisos contra el avance político.
La derecha saqueadora utiliza disfraces porque está obligada a ocultar su verdadero rostro. Sus
voceros, desde las corporaciones mediáticas, no logran aplicar el maquillaje necesario para
disimular sus deformaciones. La propaganda mentirosa se desbarata ante piezas como el
discurso de Donald Trump y ante manifestaciones inocultables de vileza y cobarde servilismo
como las presentadas el 21 y el 22 de septiembre en la sede de la ONU.


Como dijo Bertolt Brecht en Las cinco dificultades para quien pretende escribir la verdad: “La
propaganda para que las personas razonen y piensen por cuenta propia, en cualquier campo
que se haga, siempre sirve a la causa de los explotados”. Los indignos pagarán por defender lo
indefendible… Los pueblos, más temprano que tarde, harán justicia.