Gigantes de la comida basura como Coca-Cola luchan para que las niñas y niños sigan consumiendo productos azucarados, a pesar de los riesgos para su salud. Un impuesto europeo sobre el azúcar puede obligar a las empresas a reducirlo en sus productos y a ofrecer opciones más saludables
Gigantes de la comida basura como Coca-Cola, Danone y Ferrero fomentan la adicción al azúcar entre niñas y niños y bloquean las leyes que intentan ponerles límites [1].
Una investigación periodística internacional ha sacado a la luz sus tácticas: utilizan demandas y amenazas legales para presionar a los gobiernos y frenar medidas destinadas a reducir el consumo de azúcar, como los impuestos sobre el mismo, las restricciones a la publicidad de comida basura o un etiquetado más transparente [2].
El exceso de azúcar durante la infancia aumenta el riesgo de obesidad, diabetes y caries. Pero estas corporaciones anteponen sus beneficios a la salud infantil [3].
Los impuestos sobre el azúcar han demostrado su eficacia. En Portugal, esta medida redujo un 11 % las calorías de las bebidas azucaradas, el equivalente a 30 terrones de azúcar menos por persona al mes [4].
Imagina que esto se extendiera por toda Europa y obligara a las empresas a ofrecer alternativas más saludables y nutritivas. Pero la industria alimentaria hará todo lo posible por impedirlo.
No podemos dejar que se salgan con la suya. La UE ya aprobó un impuesto sobre el azúcar, pero lo dejó de lado ante los ataques legales de las grandes corporaciones alimentarias.
Ahora que la verdad ha salido a la luz, tu apoyo ayudará a las autoridades a plantar cara a los chantajes de la industria y dar prioridad a la salud infantil.
Los productos azucarados forman parte del día a día de nuestras hijas e hijos. Los ven en la escuela, en los supermercados y a través de las pantallas. El problema es que estos productos están diseñados para generar adicción y perjudican seriamente su salud. Las empresas que los venden lo saben. Pero, en vez de cambiar sus recetas, se enfrentan a los gobiernos que intentan ponerles límites.
Gigantes como Coca-Cola, Kellogg's y Ferrero han presentado 239 demandas contra los gobiernos que intentan proteger la salud infantil [5].
Y no se limitan a recurrir a los tribunales: también hacen lobby en los parlamentos y presionan económicamente a los países hasta conseguir que den marcha atrás. Y les da resultado: solo la mitad de los países de la UE tienen un impuesto sobre el azúcar [6].
Pero las autoridades saben que los estos impuestos funcionan, como demuestran los resultados de Portugal y otros países. Ya existen leyes para mejorar la alimentación de nuestras hijas e hijos, pero solo las aplicarán si sienten que cuentan con el apoyo de la ciudadanía.
Una investigación periodística internacional ha destapado las tácticas de las grandes corporaciones alimentarias. Ya han hecho su parte. Ahora es nuestro turno. Cada firma en esta petición hace más difícil que la clase política mire hacia otro lado.