“Hay una economía de la desgracia en todo esto, una economía de las ‘fake news’. Y es increíble porque estamos llegando a un mundo sostenido por unos mediocres. La democracia tiene que protegerse. El ascenso de los mediocres es el fin de la democracia”. Juan Carlos Barrabés, empresario investigado en el ‘caso Begoña Gómez’.
Alberto Núñez Feijóo perfeccionó en Galicia el modelo de captura de medios que ideó y puso en práctica su antecesor al frente del PP gallego, el exministro franquista Manuel Fraga. La financiación pública, la publicidad institucional y los contratos administrativos se reparten de forma que premian el silencio y castigan la pregunta incómoda. No hace falta una censura explícita cuando la supervivencia económica de un medio depende de quien debería ser vigilado.
El riesgo real es que Galicia sea el manual de instrucciones que Feijóo planea utilizar si llega a la Moncloa. Ningún partido en el poder, en ningún territorio de España, tiene incentivos para renunciar a una herramienta que ha demostrado ser extremadamente eficaz. La captura mediática no necesita decretos. Solo que nadie la frene.
Y ahí está el problema de fondo. Ni la política ni buena parte de la industria mediática española parecen dispuestas a poner límites. La política, porque el control sobre la información es poder. La industria, porque la opacidad reduce la competencia y protege a quien ya se ha acomodado en el reparto. La selva, sin reglas ni árbitro, beneficia a ambos.
Falta lo básico: transparencia sobre quién financia a quién y en qué condiciones. Control efectivo sobre el reparto de la publicidad institucional. Y una supervisión externa que no dependa de la buena voluntad de quienes se benefician del sistema actual.
El Reglamento Europeo de Libertad de los Medios de Comunicación (EMFA, por sus siglas en inglés), en vigor desde agosto de 2025, es hoy la vía más concreta para imponer esos límites desde fuera. Si Bruselas lo aplica con rigor, y no como un trámite más, podría forzar a España a hacer lo que, de momento, no parece dispuesta por sus propios medios.
Feijóo tiene un plan en materia de medios de comunicación si llega a la Moncloa. Quienes se lo hemos visto aplicar en Galicia sabemos, por desgracia, que funciona. Luego no digáis que no os habíamos avisado.
Buena semana.