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Brasil. Conspiración contra Lula

 



El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva vilipendió un «autoritarismo» en las negociaciones con países grandes, como Estados Unidos, en los que uno impone su voluntad al otro.

Como diría un cubano al ver la misma cosa día tras día: “No hay nada de nuevo en el timbe”. Y así ocurre con las conspiraciones una tras otra para anular los intentos de Luiz Inácio Lula da Silva de lograr una nueva y cuarta presidencia en Brasil, necesaria para continuar con su amplio plan de trabajo que incluye la profundización de la reforma agraria, el fortalecimiento de la política medioambiental, preservando la Amazonía, y la defensa de agrupaciones indígenas, constantemente atacadas por sicarios y otros elementos al servicio del latifundismo.

Hoy, con la familia Bolsonaro, se repite la misma confabulación de siempre, iniciada con aquellos preparativos de dos años ideados en Estados Unidos para enviarlo injustamente a la cárcel y allanarle el camino a Jair a la Presidencia de la República.

Asimismo, en una nueva cita presidencial, tuvo que enfrentar y vencer apretadamente el plan llevado a cabo por la esposa de Jair, en el que utilizó a más de mil pastores evangélicos, quienes llegaron a las regiones más apartadas para decirles a los empobrecidos habitantes que si triunfaba Lula este eliminaría los lugares de oración.

La victoria de Lula fue seguida ocho días después por una fracasada maniobra golpista de Bolsonaro, siendo condenados sus líderes a prisión, entre ellos el propio Jair, quien, por su estado de salud se encuentra en su domicilio, mientras Trump pide su indulto y el Congreso dominado por la derecha quiere que se abandone su caso y ha legislado en este sentido.

Ahora el hijo de Jair, el senador Flavio, se ha convertido en, el principal instrumento de la extrema derecha para impedir que Lula gane un cuarto mandato en octubre.

En este contexto, Lula ha chocado varias veces con Trump, siempre petulante, quien se ha pronunciado por la victoria de Flavio, quien también cuenta con los “buenos oficios “ del susurrador y secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, con un andamiaje que ha logrado con impunes métodos fraudulentos expandir la gobernanza de regímenes de derecha en el continente.

Servilismo

En este contexto, el presidente brasileño acusó al clan del exmandatario de actuar contra los intereses nacionales, tras conocerse que Flavio pidió a Washington aplazar los nuevos aranceles hasta después de las elecciones.

Así, calificó de traidores a la patria a los integrantes de la familia Bolsonaro y los acusó de mantener una actitud servil frente a Estados Unidos.

«Es inaceptable que la familia Bolsonaro, con su actitud servil, quiera someter a Brasil a los intereses de Estados Unidos», escribió Lula en sus redes sociales. El mandatario afirmó que Brasil «siempre dialogará de igual a igual con cualquier nación del mundo» y sostuvo que «nunca ha habido ni hay justificación alguna para los aranceles, ni ahora ni después».

El jefe de Estado también criticó el planteo de aplazar las tarifas hasta después de los comicios. «Pedir que se aplace la subida de aranceles contra nuestro país hasta después de las elecciones es una actitud más propia de traidores a la patria», afirmó. Además, señaló que «lo más absurdo» es que, según él, el conflicto fue provocado por la propia familia Bolsonaro, que anteriormente respaldó públicamente las medidas comerciales de Washington.

Detalló que Flavio Bolsonaro había enviado un documento de 86 páginas a la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), en el que pidió aplazar por 180 días la aplicación de nuevos aranceles del 25 por ciento sobre productos brasileños.

En ese documento, el legislador sostuvo  que las anteriores sanciones comerciales impulsadas por la Administración de Donald Trump terminaron fortaleciendo políticamente a Lula en un año electoral, al permitir que el gobierno presentara las medidas como ataques contra la soberanía nacional. Por ese motivo, propuso que las nuevas tarifas entren en vigor solo después de las elecciones presidenciales.

Lula también cuestionó que sectores vinculados al bolsonarismo defiendan el fin del Mercosur, al que definió como «el bloque económico más importante de América Latina», y recordó que el grupo acaba de firmar un acuerdo histórico con la Unión Europea. Asimismo, rechazó cualquier intento de modificar el sistema de pagos instantáneos Pix y aseguró que «es un logro de Brasil y no vamos a renunciar a él».

Defensa de la soberanía

La propuesta surge mientras Estados Unidos evalúa la imposición de nuevos aranceles tras abrir una investigación bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que cuestiona políticas brasileñas relacionadas con el comercio digital, el sistema de pagos PIX, la propiedad intelectual, el etanol y otros asuntos.

En paralelo, el gobierno de Lula respondió formalmente que Washington no demostró que Brasil aplique prácticas discriminatorias o barreras comerciales contra empresas estadounidenses y mantiene abiertas las negociaciones con la administración de Trump.

La tensión entre ambos países también se incrementó esta semana tras las sanciones impuestas por EE. UU. contra presuntos operadores financieros vinculados al Primer Comando de la Capital (PCC). El ministro de Justicia, Wellington César Lima e Silva, afirmó  que Brasil continuará cooperando en la lucha contra el crimen organizado, pero exigió que se respete la soberanía del país y sostuvo que las medidas estadounidenses solo producen efectos dentro del territorio de EE. UU.

Fuente: Almayadeen