Política Opinión Tremending Internacional Feminismos Medio Ambiente Memoria Culturas Ciencias Economía Public Sociedad Educación Sanidad Migración Medio Ambiente Sucesos Gente Tiempo de lectura: 10 min Los robots irrumpen en las residencias en un sistema que reclama más cuidadoras: "Es un disparate"
Castilla-La Mancha pone en marcha un proyecto piloto para incorporar robots en una residencia de Albacete. Esto plantea un dilema ético en los cuidados: hasta dónde puede ayudar la tecnología en un sistema marcado por la falta de cuidadoras y ante la necesidad insustituible de presencia humana.
"En este momento no se está planteando sustituir a las personas cuidadoras por robots", afirma José Manuel Ramírez. "Una máquina nunca podrá sustituir el valor terapéutico de una conversación, una mirada de comprensión o el calor de una mano humana", señala por su parte Carmen López.
Los robots ya conviven con los mayores en las residencias, mientras las familias y entidades del sector alertan de que la falta de personal sigue poniendo en riesgo los cuidados dignos. En ese cruce entre innovación y carencias estructurales se abre el debate: ¿la tecnología está redefiniendo el modelo de atención a la dependencia? ¿hasta dónde debería llegar su papel y qué límites no deberían cruzarse? El pasado 3 de junio, Castilla-La Mancha anunció la puesta en marcha de un proyecto piloto que incorporará dos robots sociales y asistenciales, NOA y TEMI, a una residencia de Albacete. La iniciativa, enmarcada en el Plan de Autonomía Digital impulsado por la Consejería de Bienestar Social y la Universidad de Castilla-La Mancha, contará con una inversión cercana a los ocho millones de euros, procedentes de los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.
Los dispositivos, informan desde la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), están diseñados para apoyar tareas de rehabilitación motora y cognitiva, facilitar videollamadas con familiares o mantener conversaciones "sencillas" con las personas residentes. Para el vicerrector de Transformación Digital de la UCLM, Ismael García, este tipo de herramientas acabarán formando parte de la vida cotidiana y el reto consiste en "adelantarse a ese futuro" para mejorar la calidad de vida de las personas. En la misma línea, la consejera de Bienestar Social, Bárbara García, ha defendido que la tecnología debe servir para "sumar y mejorar los cuidados" y ha abierto la puerta a extender la experiencia a otros centros si los resultados son positivos
Los robots ya conviven con los mayores en las residencias, mientras las familias y entidades del sector alertan de que la falta de personal sigue poniendo en riesgo los cuidados dignos. En ese cruce entre innovación y carencias estructurales se abre el debate: ¿la tecnología está redefiniendo el modelo de atención a la dependencia? ¿hasta dónde debería llegar su papel y qué límites no deberían cruzarse? El pasado 3 de junio, Castilla-La Mancha anunció la puesta en marcha de un proyecto piloto que incorporará dos robots sociales y asistenciales, NOA y TEMI, a una residencia de Albacete. La iniciativa, enmarcada en el Plan de Autonomía Digital impulsado por la Consejería de Bienestar Social y la Universidad de Castilla-La Mancha, contará con una inversión cercana a los ocho millones de euros, procedentes de los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.
Los dispositivos, informan desde la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), están diseñados para apoyar tareas de rehabilitación motora y cognitiva, facilitar videollamadas con familiares o mantener conversaciones "sencillas" con las personas residentes. Para el vicerrector de Transformación Digital de la UCLM, Ismael García, este tipo de herramientas acabarán formando parte de la vida cotidiana y el reto consiste en "adelantarse a ese futuro" para mejorar la calidad de vida de las personas. En la misma línea, la consejera de Bienestar Social, Bárbara García, ha defendido que la tecnología debe servir para "sumar y mejorar los cuidados" y ha abierto la puerta a extender la experiencia a otros centros si los resultados son positivos.
Los robots ya conviven con los mayores en las residencias, mientras las familias y entidades del sector alertan de que la falta de personal sigue poniendo en riesgo los cuidados dignos. En ese cruce entre innovación y carencias estructurales se abre el debate: ¿la tecnología está redefiniendo el modelo de atención a la dependencia? ¿hasta dónde debería llegar su papel y qué límites no deberían cruzarse? El pasado 3 de junio, Castilla-La Mancha anunció la puesta en marcha de un proyecto piloto que incorporará dos robots sociales y asistenciales, NOA y TEMI, a una residencia de Albacete. La iniciativa, enmarcada en el Plan de Autonomía Digital impulsado por la Consejería de Bienestar Social y la Universidad de Castilla-La Mancha, contará con una inversión cercana a los ocho millones de euros, procedentes de los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.
Los dispositivos, informan desde la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), están diseñados para apoyar tareas de rehabilitación motora y cognitiva, facilitar videollamadas con familiares o mantener conversaciones "sencillas" con las personas residentes. Para el vicerrector de Transformación Digital de la UCLM, Ismael García, este tipo de herramientas acabarán formando parte de la vida cotidiana y el reto consiste en "adelantarse a ese futuro" para mejorar la calidad de vida de las personas. En la misma línea, la consejera de Bienestar Social, Bárbara García, ha defendido que la tecnología debe servir para "sumar y mejorar los cuidados" y ha abierto la puerta a extender la experiencia a otros centros si los resultados son positivos.
El caso de Castilla-La Mancha no es el único. Se enmarca en una tendencia creciente de apuesta por la robótica aplicada a los cuidados en distintas comunidades autónomas. En Catalunya, por ejemplo, se inauguró en febrero el Laboratorio Abierto de Robótica Asistencial (LabORA), concebido como un ecosistema de innovación para desarrollar y probar soluciones robóticas orientadas a la atención a mayores y dependientes, integrando investigación, industria y servicios sociales. En la misma línea, se están impulsando proyectos de robótica social y teleasistencia con robots de acompañamiento en Barcelona, orientados a "mejorar la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores mediante interacción y apoyo emocional". Asimismo, en Madrid en agosto del año pasado se puso en marcha un proyecto piloto con robots de acompañamiento "para combatir la soledad no deseada en personas mayores que viven solas".
El caso de Castilla-La Mancha no es el único. Se enmarca en una tendencia creciente de apuesta por la robótica aplicada a los cuidados en distintas comunidades autónomas. En Catalunya, por ejemplo, se inauguró en febrero el Laboratorio Abierto de Robótica Asistencial (LabORA), concebido como un ecosistema de innovación para desarrollar y probar soluciones robóticas orientadas a la atención a mayores y dependientes, integrando investigación, industria y servicios sociales. En la misma línea, se están impulsando proyectos de robótica social y teleasistencia con robots de acompañamiento en Barcelona, orientados a "mejorar la autonomía y la calidad de vida de las personas mayores mediante interacción y apoyo emocional". Asimismo, en Madrid en agosto del año pasado se puso en marcha un proyecto piloto con robots de acompañamiento "para combatir la soledad no deseada en personas mayores que viven solas".