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Pensamiento Crítico. Trump, Netanyahu: su unión militar

 



En 1975 la Asamblea de la ONU aprobó la resolución 3379 que dice lo siguiente: “… el régimen racista en Palestina ocupada y los regímenes racistas en Zimbabwe y en Sudáfrica tienen un origen imperialista común, constituyen un todo, presentan la misma estructura racista y están orgánicamente vinculados en su política destinada a la represión de la dignidad y la integridad del ser humano.” Y esa declaración continúa, con la condena de el sionismo por ser una amenaza para la paz y la seguridad mundiales, y llama a los países del mundo a oponerse al sionismo por racista e imperialista, tal y como se aprobó en la Conferencia de Ministros de Relaciones Exteriores de los Países No Alineados celebrada en Lima entre el 25 y el 30 de agosto de ese mismo año.

La ONU misma había fallado a los pueblos el 9 de julio de 1947 cuando en contra de su anuncio de propósito de paz entregó más de la mitad de Palestina a los financieros sionazis, que por boca de Fischmann, el representante y rabino sionazi, había declarado al mismísimo Comité Especial de las NNUU que “La tierra prometida se extiende desde el río de Egipto hasta el Éufrates, incluyendo partes de Siria y Líbano”, repitiendo lo que el sionazi Theodor Herzl sostenía al final del siglo XIX: “El Estado judío debe ocupar desde el río Nilo hasta el Éufrates”. Fueron las NNUU quienes rompieron su compromiso y facilitaron la instalación y conquista de la región por parte de quienes se ponen contra los más elementales derechos de los pueblos y combaten a los acuerdos para sostener y alimentar la paz, aquello firmado resultante de la derrota del nazismo en la 2ª Guerra Mundial. Con semejante atropello el Derecho Internacional fue colocado como objetivo a derribar por los perdedores, que bajo el nuevo disfraz emprenderían el camino de vuelta del colonialismo.

Para que resultase claro el objetivo de los enemigos de la humanidad éstos comenzaron con la guerra en 1948, y elaboraban proyectos coloniales sacando a la luz el llamado Plan Yinon, que resaltaba las diferencias entre los países árabes desde un extremo a otro, desde Marruecos hasta la India y desde Somalia hasta Turquía, poniendo énfasis en las diferencias para desorganizar y enfrentar a unos con otros mientras se consigue el dominio colonial, y lo explicaba sobre dos pilares: La disolución de los países de la región y la creación de divisiones por religión y raza, porque fragmentados resultaría más fácil su dominio. Y sobre las divisiones levantarse como potencia armada, temible e intocable.

Aquí es donde aparecen en 2006 los mapas de ejército estadounidense sobre la región que consideran como propio el Plan Yinon, pero que se hizo llamar Plan Biden, de ahí que el tal Biden declarase que si no se hubiese creado “israel” lo tendrían que inventar. La estafa de lo establecido en la ONU se normalizaba, la neocolonización burlaba los avances de la humanidad en sus Derechos y los imperialistas y sionazis no tenían empacho en hacer pública su continuidad de aquellos que habían perseguido a los pueblos desde tiempos inmemoriales y acabaron vencidos en 1945 y firmado la paz en Berlín. Ahora volvían, resurgían como alumnos avanzados y continuadores del mismo plan, quedaban expuesto a la luz por las numerosas guerras, revueltas, golpes, actos de terrorismo, … que realizaban y promovían burlando el acuerdo, su firma, la constitución de Naciones Unidas, volvían a la conquista, al coloniaje. Ya habían dejado muy lejos el Derecho, ¿cuánto sabe el mundo de todo ello?, pues ahora viene el último resoplido de ilegalidad de Trump, su guerra, la de aquellos monstruos que representa, contra Irán por ser la principal resistencia anticolonialista y antiimperialista en la región. ¿Habrá olvidado que cada día que pasa EEUU pierde más poder en el mundo?, ¿o es que busca amenazar con la bomba atómica? Sus últimas palabras tienen ese cariz. El mundo sabe que su criminalidad va acompañada de hipocresía y cinismo, lean lo que su boca ha echado contra Irán: “Han tardado demasiado en negociar un acuerdo que les habría beneficiado enormemente, ¡ahora tendrán que pagar las consecuencias!”

En los últimos días se ha dado la noticia, como si fuese nueva, de la intención en el Congreso de EEUU, de articular legislativamente la unión de los ejércitos de estadounidense y sionazi, lo que conlleva el envío directo, sin subterfugios, de marines yanquis, como una opción definitiva para apropiarse de Medio Oriente, lo que deja a la luz aún más la implicación de su “complejo industrial imperial de la muerte humana” en el quehacer del crimen neocolonial. Es en este momento cuando resulta más claro que nunca que el ejército sionazi no es capaz de seguir avanzando, ni de mantenerse, después del genocidio que han cometido en Gaza y lo que hacen en Líbano y Siria, y por eso quiere que EEUU no solo los arme, sino que continúe con la guerra.

Pero no es una noticia nueva, desde el mandato anterior de Trump es la intención, en enero de 2021 se anunciaba “La integración de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) junto con las tropas árabes dentro del Comando Central de EEUU (CENCOM). Durante su mandato anterior, Trump entregó más al ente colonial que en ningún periodo anterior los mandamases gringos le habían dado, hay que apuntar: Trasladó la embajada de EEUU a Jerusalén, reconoció la anexión de los Altos del Golán ocupados, los asentamientos en tierras ocupadas por colonos, y lo mismo hizo con el Valle del Jordán en manos sionistas, suspendió su pago a la UNRWA para que los refugiados muriesen de hambre, sacó los llamados Acuerdos de Abraham por los que EAU, Bahrein, Sudán y Marruecos establecieron relaciones con el ente ocupante, y su último acto apuntando a la acción colonialista fue la propuesta de unión del ejército estadounidense y el sionista, asunto que el sionazismo venía trabajando para que se estableciese como una sola “la seguridad estadounidense y del establecimiento colonial”, y a ese paquete le llamaban el “acuerdo del siglo”. Y bien, si desde el principio la instalación del ente colonial debía servir para que el imperio pusiese una cuña en el ámbito regional, dividirlo y descomponerlo, con la “normalización” con “israel” por parte de algunos países árabes el imperio conseguía materializar su plan imperialista colonial. Ahora vuelven a llevar el asunto del negocio militar colonial en Medio Oriente al Congreso estadounidense, cuyos miembros son casi todos pagados por la AIPAC y con los puestos de mando ocupados por sionazis. Trump es un genocida, pero quienes le manejan tienen que ver resultados y calcular si pueden hacer volver al mundo a la Edad de Piedra, como ha dicho el papanatas que los representa, pero ya no es lo que era, siempre se vuelve a pasar por el mismo sitio, aunque nunca son las mismas circunstancias.