Directora corporativa y de Relaciones institucionales.
Poco antes de presentarse a las elecciones que le darían su segundo mandato, el presidente de los EEUU, Donald Trump, fue condenado por 34 cargos de falsificación de registros comerciales con los que pretendía encubrir un pago en 2016 de 130.000 dólares a la actriz porno Stormy Daniels. Porque ya antes de concurrir a sus primeras elecciones presidenciales, Trump había querido silenciar a Daniels en 2016 por si un desliz de hombre felizmente casado afectaba a sus posibilidades electorales entre evangélicos puritanos, madres de familia tradicional y numerosa, así como hipócritas de todo pelaje, ya saben.
Sus 34 condenas estaban a la espera de sumar algunas más con varios procesos judiciales abiertos PERO… otras elecciones en 2024 le dieron de nuevo la llave de la Casa Blanca tras el lapsus Biden. ¿Con sus condenas? ¿Con su pasado golpista en el Capitolio y de oscuro empresario ejecutor de todas las malas artes posibles? ¿Con su machismo putero sin complejos? ¿Con su amistad y otros negocios con el pederasta Epstein? ¿Con su matonismo, su grosería y sus pataletas de niño malcriado a sus 80 años? Exacto: con todo eso y más, Trump ganó las elecciones y ahora ejerce sin pudor su autoritarismo xenófobo, genocida, ultrarreligioso, puritano (qué risa) y criminal dentro y fuera de las fronteras de EEUU, invadiendo, secuestrando y matando impunemente jaleado por una masa global inclasificable a estas alturas.Trump, al que muchas veíamos regresar a la Casa Blanca como un meteorito golpista cargado de un virus mortal, ha resultado ser el único presidente de EEUU criminal elegido en las urnas y el mundo occidental eructa con desahogo y complacencia los efectos de digerir ese veneno. Aquí en España, Víctor de Aldama es una de esas flatulencias trumpistas, insignificante de inicio, pero sin los escrúpulos y con las herramientas y apoyos suficientes (interesados, sin duda) para inflarse en un mundo completamente desquiciado, donde la crueldad, el ruido, la mentira y la ignorancia cotizan al alza espoleados por algoritmos cómplices y cobardes ídem. Lo del efecto de Trump en la creación de Aldama no es una exageración, es una adaptación del delincuente fascista yanqui a la ultraderecha española, porque basta con seguir la trayectoria del corruptor casi absuelto por el Tribunal Supremo en el caso mascarillas para darnos cuenta de que a Trump y a Aldama les separan la edad, el idioma y el color del pelo ralo, un puñado de millones de dólares a favor del estadounidense y poco más. Hasta Alberto Núñez Feijóo trató de "señor Aldama" al corruptor en la entrevista que el líder del PP, completamente abducido por Santiago Abascal, dio a Pablo Motos en El Hormiguero. Leire Díez es "Leire", recuerden, pero para Feijóo, Víctor de Aldama es el "señor Aldama", bien sabe el del PP a quién se dirige y quién le pidió ayuda para acabar con Sánchez ("Yo solo no puedo" , angelito…).