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Perú: Tres candidatos de izquierda podrían pasar a segunda vuelta

 



Publicado en marzo de 2026.

A tres semanas de la primera vuelta en las Elecciones Generales 2026 para elegir fórmulas presidenciales, senadores, diputados y parlamentarios andinos, el panorama electoral peruano se presenta fragmentado y marcado por una alta incertidumbre.

Un reciente estudio de opinión elaborado por la firma de Asuntos Públicos ATIK y la empresa de investigación de mercados, Escucha al Perú, revela una competencia ajustada entre cinco candidatos de izquierda que tendrían la mayor opción de pasar a disputar una segunda vuelta electoral por la presidencia de la República.

El estudio revela que los indecisos serán quienes definirán –la última semana o el último día en cola– el rumbo que tendrán los comicios, dado su elevado porcentaje, en especial en las Macro Regiones Sierra y Selva.

La encuesta, aplicada a una muestra nacional de 1,220 personas, ofrece una fotografía del momento actual y permite elaborar hipótesis y escenarios distintos a solo tres semanas del 12 de abril. El estudio pone en evidencia la volatilidad del electorado y la ausencia de un liderazgo consolidado, configurando un escenario donde cualquier desenlace sigue siendo posible.

¿Se repetirá la final del 2021?

Uno de los elementos más relevantes del análisis es la similitud con procesos electorales como el del año 2021. En aquel momento, a pocas semanas de la votación, el tablero político parecía relativamente definido, pero la irrupción de la candidatura de Pedro Castillo, que no figuraba entre las principales opciones, terminó convirtiéndolo en presidente de la República.

Hoy, las condiciones parecen replicar ese patrón. La fragmentación del voto, la debilidad de los liderazgos tradicionales y el alto número de indecisos abren la puerta a movimientos inesperados en la recta final de la campaña.

En ese posible escenario, no podría descartarse que algunas opciones que actualmente no lideran las encuestas, en especial candidatos de izquierda, logren capitalizar el voto disponible y reposicionarse en la contienda.

Fragilidad y fragmentación

De acuerdo con los resultados del estudio, Rafael López Aliaga encabeza la intención de voto con 13.1%, seguido por Keiko Fujimori con 8.4%. Si bien ambos ocupan los primeros lugares, la diferencia entre ellos no resulta determinante en un escenario donde los márgenes son estrechos y el nivel de respaldo sigue siendo bajo.

Más atrás se ubica un grupo de candidatos con cifras muy cercanas entre sí, en un claro empate técnico: Jorge Nieto (5.9%), Roberto Sánchez (5.8%) y Alfonso López Chau (5.1%). Este bloque conforma un “pelotón intermedio” en el que las diferencias son mínimas y donde cualquier variación, incluso dentro del margen de error, podría modificar el orden de posiciones.

Estos cinco candidatos serían los que tendrían mayor opción de pasar a una segunda vuelta. Sin embargo, la dispersión del voto impide establecer proyecciones firmes. Ninguno de los postulantes logra consolidar una ventaja suficiente que permita hablar de una candidatura dominante, lo que refuerza la percepción de una contienda completamente abierta.

Los indecisos, factor decisivo

El dato más significativo del estudio no se encuentra en los niveles de intención de voto de los candidatos, sino en el comportamiento de quienes aún no han tomado una decisión. El 31.9% de los encuestados afirma no saber por quién votar o prefiere no opinar, mientras que un 14.8% señala que optará por el voto en blanco o nulo.

En conjunto, casi la mitad del electorado se encuentra fuera de las preferencias definidas, lo que convierte a este segmento en el verdadero campo de disputa electoral. Su comportamiento será determinante, no solo para definir quiénes avanzan a la segunda vuelta, sino también para establecer qué tipo de opción política se impondrá finalmente.

Este alto nivel de indecisión refleja y confirma, además, el clima de desconfianza hacia la clase política, así como una falta de conexión entre los candidatos y amplios sectores de la ciudadanía. También pone en evidencia que las campañas aún no logran consolidar mensajes lo suficientemente efectivos como para movilizar al electorado hacia una opción clara en el tablero electoral.

Los cinco Perú

El estudio introduce un enfoque territorial ligeramente distinto a la distribución tradicional de los departamentos agrupados en Macro Regiones. La experiencia en investigación social y económica de ATIK y Escucha al Perú agrupa el territorio nacional en cinco Macro Regiones, donde la similitud del comportamiento cultural, social y dinámicas económicas en corredores de intercambio comercial entre departamentos son variables claves para definir los 5 pesos electorales en los que se ha distribuido el Perú, dando como resultado 5 Perú distintos con preferencias distintas de liderazgo y expectativa. Esta distribución territorial socio-cultural permite entender mejor las diferencias en el comportamiento electoral y permite construir mejores escenarios para anticiparnos a lo que podría suceder en las próximas semanas.

A través de la segmentación del país en estas 5 Macro Regiones, se observa que el voto no solo está fragmentado, sino también presenta dinámicas diferenciadas según el territorio, lo que podría convertirse en tendencias de la recta final hacia la presidencia de la República.

En la Macro Región Costa Norte, Rafael López Aliaga lidera con 11%, consolidando uno de sus principales bastiones. Keiko Fujimori se ubica en segundo lugar con 8%, mientras que el resto de candidatos mantiene niveles de apoyo cercanos, reflejando una competencia dispersa.

En la Macro Región Costa Sur, el panorama cambia significativamente. Wolfgang Grozo alcanza el 11.8%, convirtiéndose en la principal fuerza en la región y poniendo en evidencia una fortaleza territorial que contrasta con su desempeño a nivel nacional.

La Macro Región Lima se mantiene como el principal escenario de disputa electoral. En la capital, Rafael López Aliaga, Keiko Fujimori y Jorge Nieto concentran las mayores preferencias. Destaca especialmente el crecimiento de Nieto, cuyo discurso más moderado y una estrategia centrada en redes sociales, comienza a captar votantes de distintos sectores.

En la Macro Región Selva, Fujimori lidera las preferencias, seguida por Roberto Sánchez, quien emerge como una figura en ascenso en esta zona. López Aliaga queda en una posición secundaria.

Finalmente, en la Macro Región Sierra se configura uno de los escenarios más relevantes del estudio. Sánchez encabeza la intención de voto, seguido por López Aliaga y Fujimori. Este resultado rompe con percepciones tradicionales y confirma la complejidad del voto en el interior del país.

Claves por nivel socioeconómico

El análisis por nivel socioeconómico revela patrones claros en la distribución del voto. López Aliaga domina en el NSE AB con 32%, lo que confirma su fuerte respaldo en sectores de mayores ingresos.

Fujimori, por su parte, muestra un perfil más transversal. Su apoyo se distribuye en distintos niveles socioeconómicos: 4.3% en el NSE AB, 10.6% en el NSE C y 8.2% en los sectores DE. Esta distribución sugiere una base más equilibrada, aunque sin un liderazgo contundente en ningún segmento específico.

Jorge Nieto destaca en el NSE AB con 12.8%, posicionándose como una opción competitiva en sectores urbanos de mayores ingresos. Sin embargo, su presencia en otros niveles es más limitada, lo que podría restringir su capacidad de crecimiento a nivel nacional.

Roberto Sánchez, en cambio, muestra mayor fortaleza en los sectores populares, donde alcanza 6.8%. Esto refuerza su perfil como un candidato con mayor conexión en los estratos bajos.

El comportamiento electoral también presenta diferencias significativas según la edad de los votantes. López Aliaga concentra su mayor respaldo en adultos de 36 a 59 años, donde alcanza 16.5%, consolidándose como una opción fuerte en segmentos maduros. Su apoyo es menor entre jóvenes de 18 a 24 años (10.2%),

Fujimori muestra su mayor fortaleza en el electorado de mayor edad. Entre los votantes de 60 años a más alcanza el 13%, evidenciando un respaldo más tradicional. Sin embargo, su apoyo en jóvenes es bajo (5.1%), lo que refleja dificultades para conectar con este segmento.

Nieto lidera entre los más jóvenes, con 15.3% en el grupo de 18 a 24 años. Estp lo posiciona como una alternativa atractiva para las nuevas generaciones,  pero su respaldo decae en los grupos de mayor edad.

Sánchez, por su parte, crece en adultos de 36 a 59 años (10.3%).

Resultado abierto

El estudio concluye que el proceso electoral peruano atraviesa una fase de alta incertidumbre, donde la fragmentación del voto, las diferencias territoriales y el elevado número de indecisos impiden anticipar un resultado claro.

En este contexto, ninguna candidatura tiene asegurado su pase a la segunda vuelta. El desenlace dependerá, en gran medida, de la capacidad de los candidatos para conectar con los indecisos y movilizar apoyos en las últimas semanas de campaña. La experiencia reciente demuestra que el escenario puede cambiar de forma abrupta.