Hay tantos cadáveres que ya no entran.
Han tenido que instalar cámaras de refrigeración extra para almacenarlos.
Esto no es una metáfora. Es Líbano hoy.
La delegada de Cruz Roja, Alejandra Salvat, lo ha dicho claro: los cuerpos llegan sin descanso. Hospitales colapsados. Infraestructuras al límite. Vidas reducidas a cifras.
Y mientras tanto, la escalada militar de Israel sigue expandiéndose más allá de Gaza, golpeando países vecinos como Líbano en una lógica que ya no es solo guerra, sino presión territorial constante.
Detrás de esta violencia hay algo más: una idea que durante años se consideró marginal, el llamado “Gran Israel”, que plantea expandir el territorio más allá de sus fronteras actuales.
Hoy ya no es marginal. Ministros como Bezalel Smotrich lo defienden abiertamente.
Esto no va de episodios aislados. Es una estrategia.