Con prólogo del actor y escritor Carlos Bardem, el malagueño conocido como Manolo Teniente relata su experiencia en la Global Sumud Flotilla en un libro que presentará en el Ateneo Ferrolán
La misión que en un principio se pensaba que iba a durar dos semanas, finalmente se convirtió en un mes, acumulando textos en su diario como solía hacer para su círculo más cercano desde principios de los 2000, cuando viajó a Iraq por primera vez antes de la guerra, iniciando así una nueva etapa de compromiso social de forma más directa, con numerosas causas de solidaridad internacional, al mismo tiempo que continuó implicándose en luchas sindicales.
Una vez de vuelta en España, Manuel García concluyó las memorias escribiendo un último texto en el que relataba lo que no pudo en aquel momento final, como el abordaje del barco o “la entrada en una prisión de alta seguridad en el desierto del Neguév”, señala. Con la historia concluida, distintos compañeros “sin conexión entre ellos” le regalaron una recopilación de las crónicas, lo que le dio el impulso para contactar con su amigo Joaquín, de Atrapasueños, y solicitar la edición.
“Recuerdo el peor diario que escribí, el segundo día de navegación por la noche, que estaba devolviendo”, explica García, en referencia a la necesidad de realizar correcciones en relatos como este, escrito entre vómitos, o en cualquier otro, ya que ninguno podía redactarse desde la comodidad de una silla. Aparte de estos pequeños cambios, al original solo se le ha añadido el prólogo y unos mapas para ir ilustrando el recorrido.
Las mismas aguas volverán a ser surcadas este mes por una nueva Global Sumud Flotilla, ya que “llevamos seis meses de tregua desde el 11 de octubre y van cerca de 700 muertos”, un acuerdo formal que “nunca, ni desde el primer día se ha cumplido”. El fin sigue siendo “intentar romper el bloqueo a Gaza por mar, de manera legal”, destaca Manuel García, ya que llevaron “todos los papeles en regla y vamos por aguas internacionales”, por lo que al detenerlos, “y así lo hemos denunciado en la Audiencia Nacional, están cometiendo un delito de piratería, de asalto y de terrorismo”.
“La Flotilla de la Libertad es una organización que viene funcionando desde el 2010, porque Gaza lleva bloqueada desde el 2007”, recuerda el activista, más de 15 años de experiencia que sumaron fuerzas con la Sumud, una entidad “similar a la Marcha Global a Gaza, pero de países árabes del Magreb y países islámicos”, expresa.
A punto de cumplir ahora los 73, se embarcó en una misión en la que “la media de edad eran unos 40 años”, y que logró “romper el techo de silencio que tenían las acciones de solidaridad civil con Gaza”. “Había más de 30.000 solicitudes” para la misma, de las que aproximadamente unas 400 personas consiguieron plaza: “creo que en la Flotilla, digamos moralmente o de manera sentimental, llevábamos millones de personas a bordo”.