Estados Unidos. Enfrentan una creciente crisis logística mientras sus aliados rechazan las peticiones de ayuda de Trump en la guerra contra Irán
Según informes, el ejército estadounidense ha agotado sus principales reservas de baterías Thaad tras los ataques con misiles iraníes en represalia, dejando sus bases en Asia Occidental totalmente expuestas. (Archivo)
Mientras la guerra contra Irán entra en su duodécimo día, el ejército estadounidense está luchando con una grave escasez de misiles de defensa aérea en la región, según una fuente militar informada.
A través de una fuente dentro del Ejército de Estados Unidos con conocimiento directo de las operaciones militares estadounidenses, se realizó una evaluación sobre los esfuerzos logísticos de Estados Unidos para transferir armas desde ubicaciones estratégicas alrededor del mundo a la región de Asia Occidental.
La fuente reveló a Press TV que las fuerzas estadounidenses están compitiendo para transportar armas desde otros teatros estratégicos globales a la región en medio de una rápida disminución de los recursos, una consecuencia directa de los poderosos ataques de represalia de Irán bajo la Operación True Promise 4.
El redespliegue de emergencia se produce después de que todos los ataques con aviones no tripulados y misiles iraníes de los últimos días han alcanzado con éxito sus objetivos, tanto en los territorios ocupados como en las bases militares estadounidenses en toda la región, exponiendo brechas críticas en las capacidades de defensa aérea estadounidense.
Estos reveses llevaron al presidente estadounidense, Donald Trump, a pedir urgentemente ayuda a sus aliados europeos y del sudeste asiático, pero recibió un rechazo generalizado, señaló la fuente.
Según la evaluación, las reservas regionales de misiles de defensa aérea estadounidenses se han reducido drásticamente, lo que deja a los sistemas existentes incapaces de interceptar los continuos ataques con misiles y aviones no tripulados de represalia por parte de Irán y miembros del eje regional de resistencia.
En respuesta a la creciente crisis, Trump ha lanzado una intensa campaña de presión diplomática, realizando llamadas telefónicas a líderes de varias naciones europeas y del sudeste asiático. Durante estas conversaciones, un presidente estadounidense indignado expresó su profunda frustración por su reticencia a unirse al esfuerzo bélico.
Exigió que los aliados envíen sus buques de guerra y desplieguen sistemas de radar fabricados en Estados Unidos para ayudar a interceptar los misiles iraníes y del Eje de la Resistencia.
Sin embargo, la respuesta de las capitales aliadas ha sido abrumadoramente negativa.
Según la fuente militar, sólo un dirigente, ante la intensa presión interna de su población y de sus partidos políticos, aceptó considerar la solicitud.
Otros tres países rechazaron rotundamente la apelación de Trump.
El rechazo diplomático expone la creciente renuencia internacional a involucrarse en la creciente guerra que se impuso a Irán el 28 de febrero tras el asesinato del líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyyed Ali Khamenei, y varios altos comandantes militares.
Los analistas militares sugieren que las negativas reflejan preocupaciones más amplias entre los aliados de Estados Unidos de verse arrastrados a una guerra prolongada con consecuencias impredecibles para los suministros energéticos globales y la estabilidad regional.
La presión logística sobre las fuerzas estadounidenses continúa intensificándose, ya que la guerra no muestra señales de desescalada. Las fuerzas armadas iraníes han lanzado hasta la fecha 37 oleadas de ataques con misiles y drones contra el régimen israelí y bases estadounidenses en la región.