Con el estallido de la guerra con Irán el 28 de febrero, Israel cerró los cuatro pasos abiertos —Rafa, Karem Shalom, Kissufim y Erez Oeste—. Durante cuatro meses, no entró ni salió nada de la Franja de Gaza. El 3 de marzo reabrió el paso de Karem Shalom, el único que ha permanecido abierto durante las dos primeras semanas de esta nueva guerra regional.
Sin embargo, de acuerdo a los datos de OCHA, desde entonces solo han entrado una decena de camiones al día, sin que haya trascendido la cifra exacta. Estos cortes y restricciones de entrada de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza han impactado especialmente en el ya golpeado sistema sanitario gazatí y, por ende, en la población más vulnerable. Entre ellos se encuentran todos aquellos que no han sido evacuados durante los primeros 17 días de la guerra.
17 días sin evacuaciones
Iman —nombre ficticio— es una mujer gazatí que fue diagnosticada con cáncer de mama en 2025. En declaraciones a Amnistía Internacional, explicó que sus sesiones de quimioterapia se han retrasado hasta en dos ocasiones. "Cuando tengo la suerte de recibir quimioterapia, duermo aquí uno o dos días para recuperarme, pero luego tengo que volver a mi tienda, donde tengo que beber y ducharme con agua que no está limpia, aunque lo peor de todo es que no puedo dormir ni descansar".
La mujer palestina cuenta a la organización de derechos humanos que su nombre está en el listado de personas que necesitan ser evacuadas de la Franja por razones médicas. Iman es, por tanto, una de las 18.000 personas que esperan para recibir tratamiento médico en el extranjero, de acuerdo a los datos difundidos por OCHA del pasado 6 de marzo.
El pasado 15 de marzo, el Organismo de Coordinación de las Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT), anunció en sus redes sociales que Israel volvería a abrir el paso de Rafah el 18 de marzo. Durante los escasos 26 días que ha permanecido abierto este cruce fronterizo —abierto el pasado 2 de febrero— han pasado por él más de un millar de personas. Entre ellas, unos 319 enfermos y heridos que necesitaban ser evacuados a otros países para recibir atención médica especializada, según los datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
Este flujo quedó paralizado de nuevo el 28 de febrero de 2026, cuando EEUU e Israel atacaron unilateralmente a Irán, dando comienzo a una nueva guerra regional. Rafah fue el último paso fronterizo en abrir de los cuatro que llegaron a funcionar tras la entrada en vigor del alto el fuego entre Hamás e Israel, el 10 de octubre de 2026. Estos eran: el de Karem Shalom, por el que se llevaban a cabo algunas evacuaciones y rotaciones de personal sanitario, además de entradas de ayuda humanitaria y el de Kissufim y el de Erez Oeste, por el que solo circulaba alimento y material humanitario
El pasado 15 de marzo, el Organismo de Coordinación de las Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT), anunció en sus redes sociales que Israel volvería a abrir el paso de Rafah el 18 de marzo. Durante los escasos 26 días que ha permanecido abierto este cruce fronterizo —abierto el pasado 2 de febrero— han pasado por él más de un millar de personas. Entre ellas, unos 319 enfermos y heridos que necesitaban ser evacuados a otros países para recibir atención médica especializada, según los datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
Este flujo quedó paralizado de nuevo el 28 de febrero de 2026, cuando EEUU e Israel atacaron unilateralmente a Irán, dando comienzo a una nueva guerra regional. Rafah fue el último paso fronterizo en abrir de los cuatro que llegaron a funcionar tras la entrada en vigor del alto el fuego entre Hamás e Israel, el 10 de octubre de 2026. Estos eran: el de Karem Shalom, por el que se llevaban a cabo algunas evacuaciones y rotaciones de personal sanitario, además de entradas de ayuda humanitaria y el de Kissufim y el de Erez Oeste, por el que solo circulaba alimento y material humanitario. Desde el alto el fuego, a través de estos tres cruces ha llegado a la Franja de Gaza una media de 600 camiones de ayuda humanitaria y alimento diariamente, según informó a Público a principios de marzo Sonia Silva, jefa de la oficina de UNICEF en la Franja de Gaza. Esto superaba en 100 camiones la media de los que entraban antes de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, si bien el grado de destrucción del enclave y de vulnerabilidad de la población gazatí no era como el actual. Con el estallido de la guerra con Irán el 28 de febrero, Israel cerró los cuatro pasos abiertos —Rafa, Karem Shalom, Kissufim y Erez Oeste—. Durante cuatro meses, no entró ni salió nada de la Franja de Gaza. El 3 de marzo reabrió el paso de Karem Shalom, el único que ha permanecido abierto durante las dos primeras semanas de esta nueva guerra regional.
Sin embargo, de acuerdo a los datos de OCHA, desde entonces solo han entrado una decena de camiones al día, sin que haya trascendido la cifra exacta. Estos cortes y restricciones de entrada de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza han impactado especialmente en el ya golpeado sistema sanitario gazatí y, por ende, en la población más vulnerable. Entre ellos se encuentran todos aquellos que no han sido evacuados durante los primeros 17 días de la guerra.
17 días sin evacuaciones
Iman —nombre ficticio— es una mujer gazatí que fue diagnosticada con cáncer de mama en 2025. En declaraciones a Amnistía Internacional, explicó que sus sesiones de quimioterapia se han retrasado hasta en dos ocasiones. "Cuando tengo la suerte de recibir quimioterapia, duermo aquí uno o dos días para recuperarme, pero luego tengo que volver a mi tienda, donde tengo que beber y ducharme con agua que no está limpia, aunque lo peor de todo es que no puedo dormir ni descansar".
La mujer palestina cuenta a la organización de derechos humanos que su nombre está en el listado de personas que necesitan ser evacuadas de la Franja por razones médicas. Iman es, por tanto, una de las 18.000 personas que esperan para recibir tratamiento médico en el extranjero, de acuerdo a los datos difundidos por OCHA del pasado 6 de marzo.
El pasado 15 de marzo, el Organismo de Coordinación de las Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT), anunció en sus redes sociales que Israel volvería a abrir el paso de Rafah el 18 de marzo. Durante los escasos 26 días que ha permanecido abierto este cruce fronterizo —abierto el pasado 2 de febrero— han pasado por él más de un millar de personas. Entre ellas, unos 319 enfermos y heridos que necesitaban ser evacuados a otros países para recibir atención médica especializada, según los datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).
Este flujo quedó paralizado de nuevo el 28 de febrero de 2026, cuando EEUU e Israel atacaron unilateralmente a Irán, dando comienzo a una nueva guerra regional. Rafah fue el último paso fronterizo en abrir de los cuatro que llegaron a funcionar tras la entrada en vigor del alto el fuego entre Hamás e Israel, el 10 de octubre de 2026. Estos eran: el de Karem Shalom, por el que se llevaban a cabo algunas evacuaciones y rotaciones de personal sanitario, además de entradas de ayuda humanitaria y el de Kissufim y el de Erez Oeste, por el que solo circulaba alimento y material humanitario.
Desde el alto el fuego, a través de estos tres cruces ha llegado a la Franja de Gaza una media de 600 camiones de ayuda humanitaria y alimento diariamente, según informó a Público a principios de marzo Sonia Silva, jefa de la oficina de UNICEF en la Franja de Gaza. Esto superaba en 100 camiones la media de los que entraban antes de los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, si bien el grado de destrucción del enclave y de vulnerabilidad de la población gazatí no era como el actual.