En los últimos años ha sido una tendencia el uso del espectro radioeléctrico como medio de transporte para la comunicación digital. Así, en la actualidad crecen los sistemas de espectro esparcido, comunicaciones por salto de frecuencia, el uso internacional de las eSIM, el surgimiento de la radio cognitiva, el empleo de VPN más robustas y de algoritmos de encriptamiento de extremo a extremo de alta complejidad.
Pero al mismo tiempo, las grandes potencias y proveedores de servicios con alto poder económico, han comenzado a establecer el dominio global de las comunicaciones de largo alcance y de interés estratégico con el uso de satélites de baja altura como Starlink, plataformas de servidores remotos, modelos de inteligencia artificial, (IA) y redes de drones.
En este contexto, toda una asociación de empresas e inversores privados, pertenecientes a la extrema derecha estadounidense, están trabajando para construir un sistema de control tecnopolítico a nivel global sobre infraestructuras críticas y sectores estratégicos de los países, específicamente de la defensa, finanzas, las comunicaciones satelitales, la energía y los datos.
Han nombrado oficiales de alto rango del ejército de EE.UU. a ejecutivos de empresas tecnológicas como Meta, OpenAI y Palantir, con el objetivo declarado de lograr que las Fuerzas Armadas estadounidenses sean “más ágiles, más inteligentes y más letales”.
Se trata de un escalón superior en el desarrollo de tecnologías de guerra electrónica, utilizando inteligencia artificial y sistemas avanzados de procesamiento para desactivar infraestructuras críticas en solo segundos, como ocurrió en la agresión de fuerzas militares de EE.UU. a Venezuela el pasado 3 de enero, donde presumiblemente inutilizaron los radares de las Fuerzas Armadas, las redes de comunicaciones y sistemas eléctricos de ese país.
En el artículo 16, inciso m) de la Constitución de la República de Cuba, se plantea que nuestro país, “defiende la cooperación de todos los Estados y la democratización del ciberespacio, así como condena su uso y el del espectro radioeléctrico con fines contrarios a lo anterior, incluidas la subversión y la desestabilización de naciones soberanas”, sin embargo como referíamos, se ha incrementado su uso para desestabilizar gobiernos, difundir noticias falsas y en la confrontación militar directa.
De lo anterior se desprende la importancia de fortalecer en la comunidad de países del Sur Global, las capacidades de gestión, monitoreo, control y neutralización del espectro radioeléctrico, con un enfoque de seguridad integral a todos los niveles, desarrollar sistemas de detección más precisos y tiempos de reacción más rápidos para garantizar la defensa y seguridad nacional de los Estados.