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Palestina. «Israel» y su integración en la ciberseguridad del gobierno de EE. UU.

 


El despliegue masivo de tecnología vinculada a exagentes israelíes en la ciberseguridad federal de EE. UU. plantea riesgos de vigilancia, espionaje y control estratégico.

Un informe reciente detalla cómo Axonius, empresa fundada por exagentes de la Unidad 8200 de «Israel», administra infraestructura crítica de ciberseguridad para más de 70 agencias federales de Estados Unidos.

La plataforma centraliza datos de herramientas de TI y ofrece control total sobre dispositivosinicios de sesión, accesos y actividad de millones de empleados federales.

El alcance de esta integración generó preocupaciones sobre seguridad nacional, privacidad y la posibilidad de que administradores desde «Tel Aviv» puedan rastrear o incluso desactivar equipos y cuentas dentro del sistema federal estadounidense.

Axonius y la expansión del aparato de vigilancia israelí

Aunque Axonius es presentada como una herramienta para fortalecer la ciberseguridad, críticos señalan su masiva adopción y la participación de exespías israelíes y el desarrollo basado en «Tel Aviv» como un riesgo estratégico.

Para muchos, EE. UU. delegó en terceros elementos esenciales de su seguridad digital a una empresa extranjera con raíces en inteligencia.

La duda persiste. No hay pruebas de acciones maliciosas, pero la infraestructura ya está entrelazada en el corazón cibernético del gobierno estadounidense.

Tecnología, vigilancia y el precedente israelí

El informe recuerda investigaciones previas sobre la vigilancia israelí, como el trabajo del periodista Mohammad R. Mhawish sobre Gaza, donde documenta un sistema implacable de monitoreo y control.

Para analistas, ese tipo de capacidades hace aún más inquietante que empresas vinculadas a la inteligencia israelí gestionen datos federales de EE. UU.

Una relación histórica marcada por colaboración y desconfianza

La infiltración tecnológica no es nueva. Documentos publicados hace más de una década confirmaron como la Agencia de Seguridad Nacional compartía comunicaciones interceptadas sin filtrar con la inteligencia israelí, lo cual contradice las garantías de privacidad para ciudadanos estadounidenses.

A pesar de la cooperación, la relación bilateral está marcada por episodios de espionaje israelí hacia EE. UU., incluido escuchas durante las conversaciones de Obama sobre Irán, acusaciones de colocar dispositivos espía cerca de la Casa Blanca en 2019 y reuniones secretas como la del embajador Mike Huckabee con el espía convicto Jonathan Pollard.

Estos episodios subrayan una desconfianza mutua persistente inlcuso en contextos de colaboración estratégica.

El caso Pollard y la continuidad del espionaje bilateral

Pollard, exoficial de inteligencia de la Marina estadounidense, fue condenado por robar y entregar secretos clasificados a «Israel». Tras cumplir 30 años de condena, se mudó a «Tel Aviv»,  donde mantiene vínculos con figuras políticas.

De acuerdo el analista John Kiriakou, «Israel» buscó siempre tecnología estadounidense por vías paralelas y que, tras la incorporación de plataformas como Axonius, podría no necesitar robar información, aunque su patrón de espionaje probablemente continúe.

La integración plantea preguntas urgentes

La presencia creciente de tecnología israelí en sistemas federales, sumada a un historial de vigilancia agresiva y espionaje estratégico, plantea interrogantes sobre la protección de datos, la soberanía digital y la seguridad nacional de Estados Unidos.

El debate sigue abierto, mientras nuevas revelaciones exponnen la profundidad de esta relación tecnológica y de inteligencia.

Fuente: Al Mayadeen