.
Un colectivo ciudadano de padres de alumnos, autodenominado #MeTooÉcole (contra la violencia infantil en las escuelas), lanzó un llamado dramático al presidente de Francia, Emmanuel Macron, a través de una carta abierta publicado en medios franceses.
El grupo insta al mandatario a tomar «acciones firmes» para «proteger» a los niños, tras una ola de denuncias de agresiones sexuales que han sacudido a centros escolares, particularmente en París, en el marco de las actividades extraescolares.
«Somos #MeTooÉcole. La voz de padres, de ciudadanos, de profesores unidos en un mismo combate: luchar contra la violencia ejercida contra los niños en las escuelas», se lee en la misiva, la cual fue dirigida también a la primera dama, Brigitte Macron. El colectivo, fundado el pasado 20 de noviembre, busca exponer la inoperancia de las instituciones frente a las revelaciones de abuso infantil.
La carta describe el doloroso proceso que atraviesan las familias al descubrir el abuso: «Todo empieza con llantos, miedos, pesadillas o comportamientos inusuales. Se le resta importancia… hasta el día en que una información revela que estos cambios son las consecuencias de violencia física, moral o sexual». El colectivo critica duramente la «cultura de la bofetada, del ‘no es tan grave’, que sigue protegiendo a los adultos en lugar de a los niños».
El colectivo #MeTooÉcole denuncia que los padres se encuentran «desamparados y solos con su incomprensión ante unas instituciones que no quieren levantar ampollas». Señalan que, tras la denuncia, al niño «se le pide que vuelva a clase, como si su dolor y su testimonio no tuvieran ningún valor», evidenciando la falta de protocolos de protección inmediata.
Ante las recientes revelaciones, el Ayuntamiento de París reaccionó anunciando un plan de lucha contra la violencia sexista y sexual, que incluye la creación de un puesto de defensor de los niños y el compromiso de reforzar la formación de los monitores de las actividades extraescolares. Patrick Bloche, primer teniente de alcalde socialista encargado de educación, aseguró que se dictarán «sanciones disciplinarias a todos los niveles».
Actualmente, se están llevando a cabo nueve investigaciones administrativas, una por cada escuela con denuncias, y se han solicitado «inspecciones generales» por parte de organismos independientes. Bloche precisó que, solo este año en París, se han registrado 36 suspensiones de monitores, 19 de ellas directamente por violencia sexual contra menores.
No obstante, el colectivo #MeTooÉcole demanda un «control sistemático» de los antecedentes de los profesionales y una auditoría nacional de las escuelas, comenzando por la capital.