Palestina. Entrevista a Youmna El-Sayed, periodista de ‘Al Jazeera'»Todo mi pueblo está sufriendo crímenes de guerra así que no me pidas que sea neutral»
La periodista palestina sobrevivió a bombardeos, hambre y al miedo de perder a sus hijos. Ha visitado Barcelona para que Occidente no vuelva a ignorar la lucha palestina.
En la retina de Youmna Elsayed, periodista de Al Jazeera en Gaza, ahora refugiada en Egipto, se acumulan tantas imágenes del más crudo horror que resulta muy difícil cortar el flujo de su discurso cuando habla. Como si necesitara vaciarse de todo lo que vivió durante los primeros tres meses de la guerra de Israel contra Gaza, Elsayed vomita lo que vivió para llenarse después de la esperanza que le ha dado pasear por Barcelona. Cree que es más útil fuera de la Franja, compartiendo su testimonio y reclamando que Occidente no se olvide de los palestinos.
Participó en el Unsilence Forum, celebrado hace unos días en la capital catalana, y allí terminó su charla, que la sala escuchó en un silencio atronador, diciendo que la imparcialidad ante el genocidio es traición. Cuando se le pregunta por esta frase, enciende un cigarrillo que olvida porque su indignación no le deja parar ni a fumar. Elsayed tiene un millón de argumentos para pedir la entrada de la prensa extranjera a la Franja: «así verán lo que sufrimos».
Barcelona es uno de los lugares en los que sé que hay un gran apoyo, y no solo de la gente, también del Gobierno. Eso es muy raro ver en otras partes del mundo. He visto a la gente muy concienciada, he visto muchas protestas con miles de personas saliendo a las calles, hablando de Gaza, del genocidio, de Palestina. También es muy positiva la postura del gobierno de Barcelona y de España, en general. Te hace sentir que otros gobiernos podrían imitarlos. Por eso también quería venir a Barcelona y he tenido una sensación diferente al caminar por la calle. Me he encontrado con un montón de banderas palestinas y mucha gente poniéndose la kufiyah [el tradicional pañuelo palestino]. Me he sentido a salvo y apoyada. Todo el mundo se emociona cuando les digo que soy de Gaza, es una sensación hermosa y no es así muy a menudo.
Después de todo lo que ha pasado en Gaza, ¿cómo de lejos tienen que llegar las atrocidades para que la comunidad internacional reaccione?
Gracias a su silencio, lo más lejos que ha llegado es a un genocidio. Desde la primera masacre del hospital Al-Ahli (el 17 de octubre de 2023). Tras eso, se volvió normal destruir todos los hospitales e Israel no tuvo ningún problema en decir que habían sido ellos. Incluso alardeaban de haber destruido hospitales y matar a miles de personas que eran pacientes, heridos, familias desplazadas.
«El genocidio en Gaza no empezó el 7 de octubre de 2023»
¿Cómo explicarías cómo era Gaza antes del 7 de octubre de 2023?
El genocidio en Gaza no empezó el 7 de octubre. Y esto ha estado sucediendo durante 77 años, desde que Israel estableció su Estado sobre tierras palestinas y empezó a construir asentamientos ilegales y a confiscar miles de hectáreas a los palestinos cada año. Pero que la gente piense que todo empezó el 7 de octubre no es solo por ignorancia, sino también por el trabajo de la maquinaria de propaganda israelí, que siempre ha intentado exportar una cierta narrativa y una cierta visión al mundo. Y no quiere que el mundo sea consciente de la realidad. Por eso intenta que los periodistas occidentales no lleguen a Cisjordania o a Jerusalén Este, porque cuando lo hacen ven con sus propios ojos el apartheid contra los palestinos.
Estas restricciones llegan incluso a las organizaciones internacionales, como la Cruz Roja y otras, en las cárceles. Israel consigue que el mundo no sepa cómo es la vida para los detenidos palestinos. La gente no sabe que hay niños en prisiones israelíes. No saben que Israel es el único país del mundo que tiene tribunales militares para niños; eso sí, solo palestinos. Si le tiras una piedra a un soldado o le miras de una manera que no le gusta, te llevarán a los tribunales y te encarcelarán. Y no tienes ningún derecho en esas cárceles. Te torturarán, te violarán, pasarás hambre. Te negarán los derechos más básicos como ser humano, incluidos los tratamientos para las enfermedades que cogerás en la cárcel. Durante los últimos 18 años, desde 2007, la Franja de Gaza ha estado bajo bloqueo israelí y seprohíbe la entrada de más de 300 tipos de objetos. En algunos momentos se ha restringido la entrada de soda, chocolate o pasta.
«Israel es el único país del mundo que tiene tribunales militares para niños, solo palestinos, eso sí»
Cada dos años tenemos una guerra en la que muchas personas mueren y muchas casas son destruidas. Y cada seis meses tenemos una escalada militar que hasta nosotros, los palestinos, no lo llamamos guerra, sino escalada militar. E incluso entonces, Israel no permite que entren materiales para la reconstrucción. Es muy difícil para nosotros vivir así.
Cientos de niños mueren cada año por falta de tratamientos contra el cáncer, por la imposibilidad de hacer cirugías críticas. Hay muy pocas máquinas de diálisis en Gaza y, durante los últimos 18 años, Israel no ha permitido que entrara una máquina de diálisis, o de rayos x. Así que todos los equipos médicos son los mismos desde 2007. Cuando dejan de funcionar, tenemos que intentar arreglarlos. Y la comunidad internacional ha estado en completo silencio mientras todo esto sucede.
Entonces, dando un paso atrás, ¿cómo era un día normal en Gaza?
Siempre hay cortes de electricidad. Cuando decimos que tenemos electricidad, es el día que tenemos ocho horas de electricidad. La mayoría de las veces teníamos tres o cuatro horas al día. Y por la falta de electricidad, siempre hay cortes de agua, porque necesitas electricidad para bombear el agua. En los campos de refugiados siempre estaban sin agua y sin electricidad. La vida diaria ya era un sufrimiento constante para los palestinos. Ni siquiera podías planear unas vacaciones. Si le ocurría algo a tu familia al otro lado de la frontera, no podías ir a visitarlos. Los estudiantes perdían sus becas para las universidades porque no existe frontera que cruzar. Así que miles de personas se han quedado sin su derecho a la educación. La Franja de Gaza es la zona más densamente poblada del mundo porque Israel ha disminuido el espacio y más de 2 millones de personas viven en solo un recuadro de 365 kilómetros cuadrados.
«La vida diaria ya era un sufrimiento constante para los palestinos de Gaza antes del 7 de octubre»
¿Cómo explicarías cómo era Gaza antes del 7 de octubre de 2023?
El genocidio en Gaza no empezó el 7 de octubre. Y esto ha estado sucediendo durante 77 años, desde que Israel estableció su Estado sobre tierras palestinas y empezó a construir asentamientos ilegales y a confiscar miles de hectáreas a los palestinos cada año. Pero que la gente piense que todo empezó el 7 de octubre no es solo por ignorancia, sino también por el trabajo de la maquinaria de propaganda israelí, que siempre ha intentado exportar una cierta narrativa y una cierta visión al mundo. Y no quiere que el mundo sea consciente de la realidad. Por eso intenta que los periodistas occidentales no lleguen a Cisjordania o a Jerusalén Este, porque cuando lo hacen ven con sus propios ojos el apartheid contra los palestinos.
Estas restricciones llegan incluso a las organizaciones internacionales, como la Cruz Roja y otras, en las cárceles. Israel consigue que el mundo no sepa cómo es la vida para los detenidos palestinos. La gente no sabe que hay niños en prisiones israelíes. No saben que Israel es el único país del mundo que tiene tribunales militares para niños; eso sí, solo palestinos. Si le tiras una piedra a un soldado o le miras de una manera que no le gusta, te llevarán a los tribunales y te encarcelarán. Y no tienes ningún derecho en esas cárceles. Te torturarán, te violarán, pasarás hambre. Te negarán los derechos más básicos como ser humano, incluidos los tratamientos para las enfermedades que cogerás en la cárcel. Durante los últimos 18 años, desde 2007, la Franja de Gaza ha estado bajo bloqueo israelí y seprohíbe la entrada de más de 300 tipos de objetos. En algunos momentos se ha restringido la entrada de soda, chocolate o pasta.
«Israel es el único país del mundo que tiene tribunales militares para niños, solo palestinos, eso sí»
Cada dos años tenemos una guerra en la que muchas personas mueren y muchas casas son destruidas. Y cada seis meses tenemos una escalada militar que hasta nosotros, los palestinos, no lo llamamos guerra, sino escalada militar. E incluso entonces, Israel no permite que entren materiales para la reconstrucción. Es muy difícil para nosotros vivir así.
Cientos de niños mueren cada año por falta de tratamientos contra el cáncer, por la imposibilidad de hacer cirugías críticas. Hay muy pocas máquinas de diálisis en Gaza y, durante los últimos 18 años, Israel no ha permitido que entrara una máquina de diálisis, o de rayos x. Así que todos los equipos médicos son los mismos desde 2007. Cuando dejan de funcionar, tenemos que intentar arreglarlos. Y la comunidad internacional ha estado en completo silencio mientras todo esto sucede.
Entonces, dando un paso atrás, ¿cómo era un día normal en Gaza?
Siempre hay cortes de electricidad. Cuando decimos que tenemos electricidad, es el día que tenemos ocho horas de electricidad. La mayoría de las veces teníamos tres o cuatro horas al día. Y por la falta de electricidad, siempre hay cortes de agua, porque necesitas electricidad para bombear el agua. En los campos de refugiados siempre estaban sin agua y sin electricidad. La vida diaria ya era un sufrimiento constante para los palestinos. Ni siquiera podías planear unas vacaciones. Si le ocurría algo a tu familia al otro lado de la frontera, no podías ir a visitarlos. Los estudiantes perdían sus becas para las universidades porque no existe frontera que cruzar. Así que miles de personas se han quedado sin su derecho a la educación. La Franja de Gaza es la zona más densamente poblada del mundo porque Israel ha disminuido el espacio y más de 2 millones de personas viven en solo un recuadro de 365 kilómetros cuadrados.
«La vida diaria ya era un sufrimiento constante para los palestinos de Gaza antes del 7 de octubre»
¿Cómo cambió todo el 7 de octubre?
Durante los primeros cuatro días no fui a casa ni una vez. Siempre estuve en la oficina o en la calle. Daba mucho miedo porque la misma noche del 7 de octubre, los misiles israelíes atacaron una gran torre residencial de 14 pisos en un área muy densamente poblada. Ese ataque se produjo cuando yo estaba en directo y, cuando lo vi, sentí que esto no iba a ser como cualquiera de las otras veces.
¿Y tu familia? ¿Cómo os organizasteis?
Nos desplazamos un par de veces. Primero al sur, y luego, volvimos a casa, a la ciudad de Gaza, porque en el sur no había agua, estábamos viviendo tres familias en un apartamento muy pequeño, no había privacidad, no había agua, no había comida. Hubo un día en que sólo teníamos una botella de agua de medio litro para los seis, mi marido, mis cuatro hijos y yo. Me sentí fatal dándoles a mis hijos muy poca agua diciéndoles que bebieran lo justo para no tener la garganta seca. Un par de días después, tuvimos la mitad de esa misma botella. Ese día, le dije a mi esposo que si sobrevivíamos a la noche, volveríamos a casa en la ciudad de Gaza. En mi casa las condiciones eran mejores porque en mi edificio había paneles solares y podíamos generar agua con ellos. Entonces, le dije a mi esposo y a mis hijos que moriríamos con dignidad en nuestra casa. No quería que mis hijos murieran de hambre. Quería que murieran por las bombas. Así que volvimos a casa y estuvimos nueve días allí hasta que la bombardearon.
Entonces llamaron a tu marido para avisaros de que iban a bombardear vuestra casa, ¿cómo fue ese momento?
En Gaza estás bajo constante vigilancia, las 24 horas. Hay miles de drones en el cielo de Gaza. No dejas de escuchar el ruido. A veces, cuando me sentaba en el balcón, un dron bajaba y me miraba. Y los drones nos hablan, nos envían mensajes. Así que un día volvía caminando a casa y tenía uno encima todo el rato. Y cuando llegué a casa, nos llamaron para decir que teníamos que irnos porque iban a bombardear la zona. Fue un sentimiento horrible. Lo peor que me ha pasado porque me amenazaron en casa con mi familia. Sentí que era una amenaza para mis hijos. Pensé que aunque estuviera tratando de hacer todo lo posible para protegerlos, les estaba llevando el peligro a ellos específicamente. Es muy difícil vivir con ese sentimiento como madre.
«En Gaza estás bajo constante vigilancia, las 24 horas. Hay miles de drones»
¿Cómo viviste ser madre y periodista al mismo tiempo?
Empecé a grabar un diario para Al Jazeera y en una de las grabaciones, al principio de la guerra, le pregunté a mi hija de cinco años, Jury, cómo se sentía. Y me dijo «estoy asustada, mamá, pero cuando estoy en tus brazos, estoy menos asustada. Por favor, no me dejes». Y luego, un par de semanas después, estaba llorando y cuando le pregunté por qué, me dijo «no puedo aguantar las bombas más». Yo le dije «no te asustes, estás en mis brazos». Entonces ella respondió «es que siempre estás en el trabajo». Ese es el sentimiento que tienes que vivir como madre y periodista. Porque justo después sales, vas a un hospital, o a una escuela y ves miles de niños y familias desesperadas, viviendo en tiendas de plástico, sin comida, o sin agua, y no sabes qué hacer. ¿Cómo vas a dejar de hablar de ellos?
En una charla en el Unsilence Forum de Barcelona dijiste: «La neutralidad delante del genocidio es traición». ¿Cómo ves el debate sobre la imparcialidad en el relato de la guerra que tienen los medios internacionales?
Como periodista debes poder distinguir entre la neutralidad, la objetividad y la imparcialidad. No te piden ser neutral cuando estás informando sobre tu propio pueblo, tu propio barrio, tus propios colegas, tu familia. ¿Cómo puedes ser neutral? La neutralidad aquí significa que te separas de los sentimientos. Pero no somos máquinas, somos seres humanos. Cada periodista europeo que ha ido a Ucrania ha contado que el país estaba bajo ataque y que los ucranianos eran las víctimas. ¿Eran neutrales esos periodistas? ¡Y ni siquiera eran ucranianos! No se apartaron de sus sentimientos humanos cuando vieron que se oprimía y bombardeaba a otras personas.
¿Cómo pueden los medios occidentales pedirle a un periodista palestino que está siendo objetivo, que su familia está siendo objetivo, mientras su propia tierra está siendo devastada delante de sus ojos, que sea neutral? Eso no es periodismo. El periodismo es sobre ser objetivos, ser honestos, contar la verdad, informar con integridad. Eso es lo que me pides a mí como periodista. Pero es que no hay comparación en la cantidad de destrucción que las bombas y misiles israelíes causan y la que causan los cohetes lanzados desde Gaza. Y esa es la verdad. ¿Dónde están cayendo esos cohetes? ¿Cuántos han caído? ¿A cuántas personas han matado? ¿Y cuántas personas han muerto del lado palestino? ¿Cuántos niños han sido asesinados?
Varios oficiales israelíes salieron el primer día y dijeron que iban a cortar el suministro de electricidad y agua en Gaza. Eso significaba que iban a matar a todas las personas que estaban en hospitales porque no hay generadores, no hay incubadoras, no hay suministro de oxígeno, no funcionan las UCI. Cortaban el agua y nos condenaban a pasar sed. ¿Y luego me piden que yo sea neutral? No puedo ser neutral, porque es a mí a la que están matando de sed, de hambre, soy la que está siendo objetivo de sus ataques y estoy viendo cómo se lo hacen también a mis hijos y a todo mi pueblo. Todo mi pueblo está sufriendo crímenes de guerra. Así que no me pidas que sea neutral. Pídeme que sea profesional, podemos hablar de mi profesionalidad.
Como periodista tengo que estar frente a la cámara y hablar con verdad sobre lo que está sucediendo. Los periodistas occidentales no son profesionales cuando manipulan sus titulares. Cuando dicen «Tres palestinos murieron» y no dicen que eran niños que fueron asesinados en sus casas por un misil israelí mientras dormían. Eso no es ser honesta, u objetiva, o profesional.
¿Te gustaría que los periodistas internacionales pudieran entrar a Gaza?
Por supuesto. Los periodistas palestinos están cansados física y mentalmente. Necesitan un respaldo. Necesitan que sus colegas les apoyen. Necesitan justicia. Israel les acusa de ser miembros de Hamás. Necesitamos que la prensa internacional entre para ver la masacre con sus propios ojos y ayudar a desmontar estas mentiras. ¿Sabes lo que sucederá cuando entren? Israel les hará lo mismo que nos hizo a nosotros. ¿Los periodistas occidentales tendrán la capacidad y el poder de superar lo que hemos superado y de alzar la voz por sí mismos y por nuestros colegas? ¿Y por sus colegas, que somos nosotros, los periodistas palestinos? Esto es lo que necesitamos ver. Por eso creo que es muy importante que entren.
Fuente: Público.es Stop Genocidio