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Duelo de pinceles y espráis en Canido para pintar las treinta nuevas meninas de Ferrol

 La 17ª edición del festival arrancó este viernes y se prolongará hasta el domingo con un extenso programa


Ni es solamente por el barrio ni tampoco por el arte. En realidad, los y las artistas que acuden cada año a la llamada de Eduardo Hermida para pintar meninas en las paredes de Canido lo hacen porque saben que están formando parte de algo llamado a trascender en el tiempo y el espacio. Y eso, cuando se trata de murales al aire libre, es paradójico.


“Es un personaje capaz de crear un ambiente, dentro de su caos, muy familiar; es decir, hace que gente superseria y supermeticulosa con su trabajo quiera venir a aquí porque sabe que viene a la aventura pero se lo va a pasar bien. Es lo que funciona de este festival: que somos una gran familia y Edu es el patriarca. Nos llama y aquí estamos, no tiene que decirnos más”, atestigua Pastron, uno de los escritores de grafiti que está transformando el perímetro del Baluarte.


Junto a él, otro de los veteranos del certamen, El Rojo, que empezó a esbozar el jueves y este viernes ya casi tenía lista su obra: un “peliqueiro” de Laza fusionado con Velázquez y con una menina pintada en la mitra. “Quería poner el foco en que la costumbre se hace tradición”, explica, confesando que nunca ha estado en el Entroido ourensano, pero le sirvió de inspiración porque, en su caso, prefiere hacer cada año algo diferente: “Hay gente a la que le gusta repetirse, pero a mí no; y busco siempre algo que encaje con la zona”.

Esperando que Las Meninas pasen “de costumbre a tradición” y su alma mater encuentre relevo cuando los años pesen más de lo debido, reconoce el artista que siente el evento un poco suyo, lo mismo que le sucede con el Art Aero Rap de La Bañeza, la cita que, junto a la de Canido, es la más antigua del país. “Fuimos los que empezamos a promocionarlos, a ayudar a que creciesen y al final te haces amigo... Yo también tengo mi festival [Valor-Art en Soto del Real, Madrid] y sé lo que cuesta montar todo esto, no nos hacemos millonarios”, incide.

Meninas de Canido 2025   Jornada Cero (Emilio Cortizas) (4)
El Rojo comenzando su trabajo el jueves | Emilio Cortizas

“Los ayuntamientos se tienen que comprometer más y ponerse menos medallas”, reivindica el muralista, observando que, en su caso, “estamos rehabilitando un parque que parecía de yonquis”. Y es que, si en esta decimoséptima edición hubiese que señalar un único punto clave, el epicentro del espray y la pintura, sería precisamente el entorno donde se ubican los vestigios de la muralla defensiva de Ferrol, entre Navegantes y Celso Emilio Ferreiro.

 

Festival “disfrutón”


También están allí los madrileños Hermonos, que repiten por segunda vez después de haber firmado el pasado año uno de los murales más apreciados, el que rinde homenaje al Museo del Prado en Poeta Pérez Parallé. Ellos llevan desde el miércoles preparando la pared para después proyectar de noche el diseño y comenzar este viernes la obra, de nuevo de las más coloristas. Reconocen, por su parte, que han vuelto porque “es un festival muy disfrutón”. 

“Es superenriquecedor y, tal y como está planteado por Edu, convivimos mucho con el resto de participantes porque dormimos, comemos y pintamos en el mismo lugar, así que conoces cada año a alguien diferente, aprendes y tienes muchas vivencias”, enumeran, reconociéndose víctimas del síndrome del impostor en el mundo del arte pero también apreciando que “con este tipo de eventos se te pasa un poco porque a la gente le gusta lo que hacemos; de hecho, el año pasado, Carlos, un vecino, nos daba luz y nos trajo empanada”.

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Uno de los Hermonos pintando este viernes | Juan Rey-Cabarcos

A pocos metros de ellos se estrena Flor, Slow Fire, una canaria afincada en Barcelona que se dedica al grafiti y está trabajando en una obra basada en aquel “Las  Meninas Trap Mix” de “Velaske, yo soi guapa?” que se había hecho viral en 2017. Jugará con “diferentes tipografías realzando la parte más caligráfica”, adelanta.
 

Siendo la única artista mujer pintando en ese punto, reflexiona que “cuando llevas un tiempo en esto, te acostumbras a ser minoría por ser chica; pero, a veces, también hay momentos de discriminación positiva en eventos solo femeninos o cuando te llaman por cuota”, apunta, aunque valora mucho más los lugares que, como Meninas, te llaman “porque lo que haces vale”.“Hay siempre un punto en el que sabes que existe, pero la cosa va cambiando y se van abriendo espacios”, reconoce Flor, añadiendo que “acabas confiando en lo que haces porque sabes que para que te inviten tienes que estar haciendo, activa, y tener cierto nivel... Así que mediando y respirando mucho vienes, lo disfrutas, te alegras cuando ves a más chicas y sigues”, concluye.


Al otro extremo de la pared, casi llegando a la altura de Marola, está el maestro de los escritores de grafiti peninsulares, Kapi, que participa por segunda vez en el festival ferrolano de arte urbano, un concepto que, recuerda, no nació hasta el año 2000. 

Palestina está muy presente, tanto en murales como en las banderas que se pueden ver en los balcones del barrio


“Antes no existía y las instituciones no lo consideraban, pero nuestra experiencia y nuestra edad ayudó a consolidarlo, abriendo las puertas a que mucha gente que no había entrado en el grafiti ni en el hip hop empezase a usar la calle como un lugar para expresarse”, recuerda este pionero, que abrazó el “break” en 1984 y construyó desde Barcelona los cimientos de esta cultura tal y como la conocemos ahora.


Y, ¿qué hace un artista como él en un sitio como Canido? “Me parece sublime lo que ha hecho Edu aquí, es alucinante y la experiencia es muy distinta a todos los festivales en los que he estado porque es esta cosa de sentir que estás más o menos libre; es decir, puedes pintar lo que quieras, pero el hecho de que haya una temática lo hace diferente. Además, hay un montón de muros y te pones de acuerdo con los otros, así que se parece más al grafiti nuestro de irnos a pintar a una fábrica abandonada y no a la institución, por eso me gusta mucho”.

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Kapi y Pastron delante de la obra del primero | Emilio Cortizas

 

Palestina y el terror


A mayores de los artistas destacados en los diferentes puntos señalados en el mapa, hay otros que realizan sus obras de forma itinerante o que ayer todavía no estaban ubicados en su emplazamiento definitivo. No era el caso de Álex o Mario Manei, que pintan en el muro del chalet de Canido por el lado de los Jardines de Rodolfo Ucha y en Alonso López con Doctor Fleming.


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Una gaviota se lleva a una menina con la bandera de Palestina en el mural de Álex | Juan Rey-Cabarcos

El primero le da continuidad al mural que comenzó ediciones atrás con “guiños al barrio y a Ferrol”, dibujando sin boceto previo, sobre la marcha, mientras confiesa que no va a ningún otro festival, destacando de Las Meninas que “puedes dar rienda suelta a tu historia, sin más normas que la temática”. Ha incluido, además, una bandera palestina para visibilizar el genocidio en Gaza

 

 

En el caso del segundo, que tiene ya cinco obras muy reconocibles con la inspiración en Lady Gaga, este año comenzó el martes por miedo a la predicción de lluvia y trabaja en un “homenaje al cine de terror” con Annabelle como protagonista compartiendo pared con la niña de “El Exorcista” o el personaje de “The Ring”.