Crónica a bordo de la Flotilla días 13 y 14 La Flotilla ya navega rumbo a Gaza: 40 barcos de España, Túnez, Italia y Grecia pretenden romper el bloqueo israelí
En la tarde de este domingo, un total de 17 barcos soltaron amarras en el puerto de Bizerta, en Túnez. Un día antes, el sábado, hicieron lo propio 18 embarcaciones procedentes de Sicilia, en Italia.
Con diez de días de retraso sobre el calendario previsto, la Global Sumud Flotilla ha zarpado definitivamente de los puertos de Bizerta (Túnez), Augusta (Italia) y se espera que en los próximos días lo haga un pequeño contingente desde la isla griega de Sylo.
En la tarde de este domingo 14 de septiembre, un total de 17 barcos comenzaron a soltar amarras en el puerto bizertino. Un día antes, el sábado 13 de septiembre, hicieron lo propio 18 barcos procedentes de Sicilia (Italia).
Aunque la organización guarda con celo el número total de embarcaciones y participantes a bordo —ya que los problemas técnicos han hecho que varios barcos y voluntarios quedaran en tierra—, se estima que medio millar de personas de casi 50 nacionalidades navegan ya rumbo a Gaza.
Problemas técnicos y logísticos han lastrado significativamente a esta misión humanitaria que busca romper el bloqueo israelí sobre Gaza. La iniciativa se gestó en tiempo récord, en apenas dos meses y medio, lo que obligó a comprar y reparar a contrareloj "tantos barcos como fuese posible".
Los retrasos, la mala mar y las averías han reducido el número total de embarcaciones, aunque los organizadores siguen resaltando que "esta es la mayor misión de ayuda a Palestina de la historia", y recuerdan que es "la sociedad civil con medios limitados quien está realizando una tarea que deberían estar haciendo los gobiernos".
Una variopinta flota de barcos, desde suntuosos yates hasta humildes veleros y viejos barcos pesqueros y de recreo, espera encontrarse a principios de esta semana en aguas internacionales. Se estima que, pasadas las aguas territoriales de Malta, se reagrupen todos los navíos y avancen a un ritmo lento que les permita navegar de forma conjunta. Una decisión que "prioriza la seguridad pero ralentiza nuestra llegada a Gaza", aseguran fuentes del comité organizador de la flotilla.
La estimación original de la Global Sumud Flotilla contemplaba llegar a las costas de Gaza a mediados de septiembre; los nuevos plazos —si Israel no intercepta o ataca a la Flotilla— se retrasarían hasta finales de mes o incluso principios de octubre. Las demoras y los problemas organizativos han causado un número significativo de bajas, aunque la misión continúa adelante.
Infatigable solidaridad tunecina
Después de que dos de los principales barcos fueran atacados por un dron con sustancias incendiarias, la Flotilla decidió retroceder y atracar en el puerto de Bizerta, en el noroeste de Túnez. Desde que el primer barco arribó a esta monumental ciudad fundada por los fenicios, cada noche los alrededores del puerto se han llenado de tunecinos de todas las edades en un ambiente festivo.
Los ultras del equipo local de fútbol, el modesto Club Athlétique Bizertin, dinamizaron las manifestaciones de solidaridad durante las tres noches que permaneció la flotilla en la ciudad. Bengalas, cánticos y pancartas pidiendo el encarcelamiento de Netanyahu y Donald Trump y la libertad de Palestina se repitieron cada atardecer en el amplio paseo marítimo de la ciudad. En las carreteras, coches con banderas tunecinas y palestinas recorrían las principales avenidas tocando el claxon. "Es impresionante, parece que están celebrando alguna fiesta y están haciendo esto por nosotros", decía emocionada una voluntaria británica.
En las angostas y laberínticas calles de la Medina vieja, tan pronto como los locales adivinaban que los visitantes no eran turistas sino miembros de la flotilla, se deshacían en agradecimientos y agasajos. "A esta ronda los invitan los hombres de la mesa del fondo", les comentó el camarero a un ruidoso grupo de activistas que habían conseguido encontrar uno de los pocos bares que venden cerveza en la ciudad. "Nuestros deseos están con ustedes", dijo una joven tunecina mientras pedía tomarse una foto con dos de los periodistas que participamos en esta misión.