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Cultura. Libros: El capitalismo inflamable contra Prometeo, Marx y el Sur Global

 


El libro titulado “INCENDIOS. Una crítica ecosocial del capitalismo inflamable”, es un verdadero empuje para el conocimiento de las prácticas capitalistas, y lo hace recogiendo la esencia de un sistema destructor advertido por los grandes revolucionarios en los campos diversos del conocimiento, la cultura desde la mitología y la militancia. Su autor nos propone una lectura desde raíces combativas, transformadoras, una lectura que nos permite ordenar el pensamiento con propósito de la construcción social común.

El autor es Alejandro Pedregal, investigador del Consejo de Investigaciones de Finlandia en el Departamento de Cine de la Universidad Aalto. Es editor asociado de la revista Journal of Labor and Society, y ha sido investigador del Instituto de historia del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y profesor en la University Wide Art Studies (UWAS) de la Univesidad Aalto. Es autor, entre otros libros, de “Evelia: Testimonio de Guerrero (2028) y de dos trabajos sobre Rodolfo Walsh, y ha publicado artículos en revistas como Monthly Review, Journal of Labor and Society, Agrarian South: Journal of Political Economy, Ecología Política, Third Text, Kamchatka: Revista de análisis cultural y Alphaville: Journal of Film and Screen Media, entre otras. Colabora habitualmente con El Salto Diario, además de otros medios. También es cineasta y fue fundador y director del Festival de Cine y Arte Media Lens Política.

La Historia nos muestra cómo un principio del capitalismo es la eliminación constante de aquello que habita el mundo por el que pasa, lo mismo si es el ámbito de la naturaleza como si es el mundo del trabajo- clase obrera y medios de producción, todo parece bajando por la corriente infernal de un sistema que, enloquecido golpea, esclaviza, somete, y crea de modo continuo herramientas para hacer desaparecer cualquier intento de aparición de un nuevo orden social, un orden que avance en lo común nacido de su interior con la fuerza de sus contradicciones.

El autor estudia en la mitología, la lucha de clases, la experiencia histórica recogida en los grandes autores y grandes militantes, las elaboraciones en torno al sistema social que permita sobrevivir, y abre el camino a la necesaria fuerza transformadora, todo un propósito que alumbra la importancia de la organización en el trabajo político antagónico del capital. La dialéctica histórica nos dice, de forma general, que el cambio se va a dar, pero las contradicciones internas de cada momento llevan a frenar los avances o a romper las barreras tácticas, del momento, y según la marcha las estratégicas. Es la lucha de los contrarios la que deja victoria o derrota en cada caso.

En el libro de Alejandro Pedregal, “INCENDIOS. Una crítica ecosocial del capitalismo inflamable”, se muestra la enredadera que ata a la clase esclavizada cuando aún no hay una lumbre prometedora en su camino. El autor toma como vía de exposición tres incendios causados por el sistema del explotador, son incendios que propagan en quien lee la visión y la conciencia sobre las fuentes y su devenir imperial como industria que consume vidas esforzadas para sostenerse, sistema de industria monstruoso que se alimenta de sus hijos proletarios, como hacía Cronos, es la dialéctica la que dice que la burguesía somete a la clase obrera hasta que es vencida, … Cronos sustituyó a Urano, su padre, Cronos, dios del tiempo, devoraba a sus hijos, trataba de impedir que un nuevo día, más fuerte que él, acabase con su reinado y diese paso a un nuevo mundo, un nuevo vivir, en un nuevo tiempo.

El autor desarrolla la tesis de la explotación de la clase trabajadora en el momento de ser consumida por el fuego real, no cualquier fuego sino el fuego que también es signo del sistema que funciona con el robo de la plusvalía. Los tres escenarios escogidos, Pedregao Grande-Portugal, Lima-Perú, y la Torre Grenfell-Londres, tan distintos entre si, tan alejados cada uno de los otros en distancias y desarrollo capitalista, con la pérdida de vidas humanas en cada caso nos dicen que el Cronos de la sociedad que acabó con su padre feudal, ese es hoy el Cronos que se come a sus hijos con absoluta crueldad y sin límite para continuar dominando.

Quiero destacar aquí, del capítulo “Otro fuego posible” dos apuntes que me han parecido absolutamente clarividentes, el fondo del libro está contenido en ellos, el primero que aparece es el poema “Este es nuestro legado”, de Marge Piercy, publicado en Monthly Review, vol. 71, n.º 6: “¿Cómo podríamos explicar / el mundo en llamas, las especies / aniquiladas a diario, océanos / con más plástico que peces? Que dejamos que un corrupto / pisotee a los refugiados que huyen / la violación, el asesinato y el hambre / que le dejamos prender fuegos / que nadie podía apagar”. El segundo signo pertenece a Karl Marx, en su “primer borrador de respuesta a la carta de Vera Zasúlich (1881): “Hablando en teoría, la “comuna rural “ rusa puede pues, conservar su tierra, desarrollando su base, la propiedad común de la tierra, y eliminando de ella el principio de propiedad privada, que también implica: puede convertirse en “punto de partida directo” del sistema económico al que tiende la sociedad moderna; puede cambiar de existencia sin empezar por suicidarse; puede apoderarse de los frutos con que la producción capitalista ha enriquecido a la a la humanidad sin pasar por el régimen capitalista, régimen que, considerado exclusivamente desde el punto de vista de su posible duración, apenas tiene importancia en la vida de la sociedad. Mas es preciso descender de la teoría pura a la realidad rusa”.