La firmeza de Lula con lo que respecta a Trump ha fortalecido su imagen frente al electorado. Foto: EFE.
El mandatario brasileño enfatizó que la soberanía no es solo una cuestión de fronteras, sino que también implica el cuidado directo del pueblo.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, rechazó este jueves 21 de agosto las injerencias de su homólogo estadounidense, Donald Trump, en los asuntos internos de su país. En un acto en Sorocaba, Lula enfatizó que la autonomía de Brasil es un principio innegociable.
En esta misma línea, el mandatario brasileño destacó que la soberanía no es solo una cuestión de fronteras, sino que también implica el cuidado directo del pueblo. Adicionalmente, Lula declaró: “Nosotros no tenemos miedo de que nadie nos grite; somos educados, yo no grito a nadie“, en clara alusión a la retórica de Trump.
Las palabras de Lula da Silva se dan semanas después de la imposición de aranceles por parte del inquilino de la Casa Blanca a las exportaciones de productos brasileños y tras las críticas públicas de Trump a las decisiones del Gobierno de Brasil y la justicia en relación con el expresidente Jair Bolsonaro.
Durante el evento, Lula bromeó sobre la posibilidad de un cuarto mandato, una declaración que sus seguidores interpretaron como un indicio de su intención de volver a postularse.
La firmeza de Lula con lo que respecta a Trump ha fortalecido su imagen frente al electorado. Según un sondeo del instituto Quaest, el presidente brasileño ganaría con una amplia ventaja en una eventual segunda vuelta en las elecciones del 2026.
Las tensiones comerciales entre Brasil y Estados Unidos han escalado desde julio, cuando Trump impuso un arancel adicional del 40 por ciento a las exportaciones brasileñas, excluyendo 694 productos, sumado a uno previo del 10 por ciento, elevando el total al 50 por ciento. Este arancel entró en vigencia el pasado 6 de agosto.
Estas medidas se enmarcan en las políticas económicas de Trump, que han sido criticadas por elevar la inflación y contribuir a un débil crecimiento del empleo en Estados Unidos. En contraste, la economía brasileña ha mostrado signos positivos, con la tasa de desempleo en un mínimo histórico del 5.8 por ciento y una inflación a la baja.
Los expertos atribuyen la diferencia en las trayectorias económicas a las políticas opuestas de ambos Gobiernos, destacando que las políticas de Lula que gravan a los más ricos y apoyan a los de menores ingresos han estimulado el consumo y el crecimiento en Brasil.