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Pensamiento crítico. El analista chileno Raúl Sohr comentó el acuerdo entre EE.UU. y Venezuela: “No solo es un robo, sino que tiene precedentes”

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El analista internacional cuestionó el acuerdo entre Washington y Caracas y advirtió que permitiría a Estados Unidos acceder a parte de las reservas petroleras venezolanas, con efectos para la autonomía de la región.

El acuerdo entre Estados Unidos y Venezuela sigue generando interrogantes debido al carácter reservado de sus términos y a las distintas versiones que han entregado Washington y Caracas sobre sus alcances. Para el analista internacional Raúl Sohr, la operación debe ser entendida en un contexto más amplio, marcado por el interés estadounidense por mantener una posición de hegemonía en el hemisferio occidental.

“No solo es un robo, sino que tiene precedentes. Esto también ocurrió en Irak. Luego de que Estados Unidos tuvo la guerra en Irak, mantuvo el control del petróleo iraquí durante 20 años”, sostuvo Sohr.

El analista vinculó además el acuerdo con uno de los factores que mayor impacto tienen en la política interna estadounidense: el precio de los combustibles. “En este caso, el presidente Trump ha dicho que la guerra en Irán ha ido disminuyendo para mantener el precio del combustible, que es un factor importante de cara a las elecciones de mitad de período”, afirmó.

Según explicó, el consumo de combustible tiene un peso significativo en la vida cotidiana de los estadounidenses, por lo mismo, puede transformarse en un elemento relevante para la evaluación de la administración de Donald Trump.

“Es clave, en la opinión pública, el precio del combustible. La mayoría sabe que Estados Unidos es una sociedad altamente consumidora, una de las mayores consumidoras de combustible en particular, porque buena parte del transporte se realiza en automóviles particulares”, señaló.

En esa línea, Sohr planteó que las decisiones de política exterior también pueden leerse desde una perspectiva electoral. “En Estados Unidos, y en clave de interpretación electoral, buena parte de los comportamientos políticos se explican también por las relaciones internacionales”, indicó.

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Un acuerdo cuyos detalles todavía se desconocen

Uno de los puntos que permanece abierto es la duración y el alcance del acuerdo. Mientras desde Venezuela se ha hablado de un período de 25 años, desde Estados Unidos se han mencionado 100 años.

Ante estas diferencias, Sohr fue categórico respecto de la falta de información disponible. “No puedo explicar ninguno de los detalles de este acuerdo. Y no lo digo con ironía, porque es un acuerdo secreto, que no ha tenido debate parlamentario, que no ha sido explicado”, afirmó.

“Es un acuerdo sacado bajo la manga y, a medida que van pasando los días, nos vamos enterando de mayores detalles. En algunos casos Caracas coincide con Washington y, en otros, tienen versiones diferentes”, agregó.

Por eso, el analista llamó a evitar conclusiones sobre aspectos específicos que todavía no han sido transparentados. “Entrar a especular sobre qué plantea es, yo diría, bastante improcedente”, sostuvo.

La situación también reabrió el debate sobre la histórica importancia estratégica del petróleo venezolano. Sohr recordó las advertencias del venezolano Juan Pablo Pérez Alfonso, uno de los fundadores de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), respecto de la vulnerabilidad que suponía para Venezuela contar con este recurso.

El presidente de los EE.UU., Donald Trump- Foto: Casa Blanca.
El presidente de los EE.UU., Donald Trump. Foto: Casa Blanca.

“No hay explicación racional”

Otro de los puntos abordados durante la conversación fue la posición adoptada por las autoridades venezolanas tras el secuestro de Nicolás Maduro y el nuevo escenario de presión estadounidense.

Para Sohr, la situación dejó al gobierno venezolano en una posición de extrema vulnerabilidad. “Al no poder repeler el secuestro de su presidente, Maduro, quedaron en una situación de absoluta vulnerabilidad”, afirmó.

Asimismo, el analista dijo que le resulta difícil comprender el comportamiento de algunos de los principales dirigentes venezolanos, particularmente de Diosdado Cabello. “A grandes rasgos, lo que observamos —y lo quiero decir claramente—, para mí también es un misterio: el comportamiento de ciertos personajes, especialmente de Diosdado Cabello, que era siempre presentado como el duro y, además, como el hombre que tenía el control de las Fuerzas Armadas”, señaló.

En ese sentido, Sohr consideró comprensible la crítica formulada por Rafael Ramírez, exdirectivo de la empresa petrolera estatal venezolana, quien cuestionó que las Fuerzas Armadas no hubieran defendido al país frente a la presión estadounidense.

“Son absolutamente comprensibles porque, como te decía antes, no hay explicación racional para la postura de los principales personajes del gobierno”, sostuvo. Según el analista, antes del secuestro de Maduro la dirigencia venezolana mantenía un discurso mucho más confrontacional frente a Estados Unidos.

“Ellos, hasta el momento del secuestro de Maduro, tenían una posición beligerante, un discurso de defensa absolutamente disponible frente a lo que desde el exterior se percibe como una administración colonial, en la que ellos, en su condición de nativos, acceden a los dictados del imperio”, afirmó.

Para graficar el alcance que tendría una situación de este tipo, Sohr recurrió a un ejemplo situado en Chile: “Imagínate lo que sería en Chile si, de pronto, una potencia dijera: ‘El cobre, un porcentaje X del cobre, es nuestro por los próximos 25 o 100 años’”.

La disputa por el hemisferio occidental

El escenario venezolano, para Sohr, no puede analizarse de manera aislada. El analista sostuvo que forma parte de una estrategia más amplia de Estados Unidos hacia América Latina. “Estados Unidos, su método preferido —y me refiero al gobierno actual; no ha sido necesariamente la política de Estados Unidos con otras administraciones— tiene como objetivo declarado tener el control del hemisferio occidental”, afirmó.

“Es decir, el hemisferio en que vivimos nosotros: América Latina, Estados Unidos y Canadá. Ya sabemos las fricciones que tiene con Canadá. El objetivo es ejercer una hegemonía absoluta en esta región”, agregó.

Desde esa perspectiva, el caso venezolano adquiere una dimensión regional y plantea interrogantes respecto del margen de autonomía de los países latinoamericanos frente a Washington. Consultado finalmente por las consecuencias que este escenario podría tener para Chile, Sohr sostuvo que el país debe priorizar sus propios intereses y preservar su capacidad de decisión.

“Chile, como todos los países de la región, tiene que velar por su autonomía y por sus intereses nacionales”, afirmó. En ese sentido, planteó que la coincidencia con Washington no necesariamente es incompatible con mantener una política exterior autónoma. “En algún momento estos pueden coincidir con los designios de Estados Unidos y, en otros, no”, concluyó.

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